Vida Cotidiana

Nóminas y prestaciones

Con el paso de los primeros días tras haber tomado posesión, los alcaldes de San Pedro, Madero, Matamoros, Torreón y Viesca, se han encontrado con desagradables sorpresas, como lo son las nóminas abultadas y las prestaciones que reciben los trabajadores. De inmediato los presidentes municipales pusieron manos a la obra y en Torreón, el edil Miguel Ángel Riquelme, ya les pegó fuertemente a los empleados del Simas.
Estos trabajadores cobraban 90 días y ahora en el 2014 sólo percibirán su aguinaldo por 45 días, además, el fondo de ahorros que cobraban bimestralmente, quedó eliminado. Riquelme Solís ya inició con el recorte de todos aquellos empleados que cobraban por honorarios y dijo que continuará el despido de algunos trabajadores de confianza.
En San Pedro de las Colonias, el alcalde Juan González ha mencionado que su antecesor aumentó considerablemente el número de empleados y además, se dedicó a sindicalizar a trabajadores, algo que no está permitido hacer en el último año de gestión. Juan González habrá de realizar un recorte de personal, con la finalidad de que la nómina no se coma el presupuesto asignado.
En Francisco I. Madero se vive la misma situación, ya que hay demasiados empleados y poco trabajo, por lo que el alcalde David Flores Lavenant también anunció un recorte. En Matamoros, el presidente municipal Raúl Onofre, está analizando los despidos que llevará a cabo; mientras que en Viesca, el edil Marcelo Quirino está viendo la forma de reducir personal y bajar sueldos.
Todo está muy bien, los recortes de personal serán de gran beneficio para las alcaldías, pero la pregunta es qué harán esos desempleados, cuando las mismas presidencias municipales y sus departamentos de Fomento Económico o el nombre que le quieran poner, no dan resultados, no atraen empresas que ofrezcan empleos.
Estas personas que se quedarán sin trabajo, ahora tendrán que iniciar un calvario para buscar un empleo y muchos de ellos, lo más seguro, es que terminen vendiendo gorditas en alguna esquina o ropa usada en cualquier tianguis o “mercadito rodante” de la región. Al final siempre sucede lo mismo, se despide mucho personal, para luego contratar a los amigos, compadres y familiares.


walter.juarez@milenio.com