Vida Cotidiana

Nadie lo respeta

Mientras que en Gómez Palacio se lleva a cabo un operativo denominado “Cero Tolerancia”, durante el cual revisan que los automóviles cuentan con todos sus documentos en regla, además también están infraccionando a aquellos vehículos que traigan vidrios polarizados, en Torreón los automovilistas hacen lo que quieren, ya que no hay autoridad que evite que hablen por celular mientras manejan, que no respeten los semáforos, que den vueltas prohibidas.

Además, se pueden ver muchos autos y camionetas sin placas, con las láminas vencidas y por si fuera poco, muchos son de reciente modelo pero con placas de la Onapaffa, Fedepaffa y todo lo que termine en “paffa”, sin que las autoridades de la Recaudación de Rentas, hagan algo por evitar que circulen con toda tranquilidad.

Sabemos que los precios de los vehículos nacionales seminuevos y nuevos están por los cielos, por lo que en ocasiones a los laguneros no les queda de otra que arriesgar sus ahorros, por lo que adquieren vehículos “chocolates” para moverse de un lado a otro.

Muchos de esos vehículos “chuecos” se convierten en un verdadero problema, ya que si participan en algún accidente, simplemente no cuentan con seguro contra daños, por lo cual si son responsables, estos son abandonados, ya que sus dueños difícilmente podrán responder con el pago por los destrozos causados.

La realidad es que nadie respeta el famoso reglamento metropolitano, por lo que cada quien hace lo que quiere, lo mismo en Matamoros, Gómez Palacio, Lerdo y Torreón, quejándose muchos conductores de los oficiales de Tránsito y Vialidad, quienes en lugar de cumplir con su trabajo, se dedican a detener automóviles y camiones, para pedirles a los conductores para los “refrescos”.

En Torreón, los taxistas han tomado las calles como propias, ya que no respetan el reglamento vial, además son los que más participan en accidentes viales y por si fuera poco, cuando uno de ellos choca, llegan otros para amedrentar a los particulares, sin que los tránsitos hagan algo por evitarlo. No cabe duda que nadie respeta el reglamento, empezando por las mismas autoridades. 



walter.juarez@milenio.com