Vida Cotidiana

Meloneros

Mientras los productores de melón en los municipios de Matamoros y Viesca sufren por los bajos precios que pagan los “coyotes” o intermediarios, surge una pregunta. No hay alguna autoridad que pueda ayudarlos, alguien que los asesore, los aglutine y unidos puedan sacarle un mejor provecho a la venta de su fruta.

Todo parece que si hay, pero nadie quería aventarse y tuvo que llegar Guadalupe Barrios, dirigente de la Onappafa, para “asesorarlos” y darles un empujón para que pudieran empezar a vender el melón a 3 pesos el kilo, cuando se los estaban pagando los “coyotes” a 70 centavos.

Es muy conocido a nivel nacional que en las tierras matamorenses los productores siembran un melón de gran calidad, el cual es muy apreciado en las diferentes centrales de abastos del país, por lo que su venta en los mismos está asegurada.

Lo malo es que quienes compran la fruta en los mercados de abastos, dependen de los intermediarios, esos que ponen precios de risa para llevarse la mayor rebanada del pastel, al pagar el kilo muy por debajo del precio que le dan al comprador final, por lo que estos “coyotes” son los que se quedan con la mayor ganancia. Año con año sucede lo mismo, los meloneros gastan en la compra de la semilla, tienen que pagar para sembrarla, la compra de hules para calentar la fruta y luego para cosecharla.

En esos pasos, en muchas ocasiones tienen que pedir dinero prestado, esperanzados en que la temporada de la venta del melón sea buena, pese a saber que los intermediarios los pueden hundir, como lo hacen siempre.

Con el paso de los años, se han hecho esfuerzos por parte de algunos meloneros, se han colocado plantas de lavado y empacado de la fruta, han dicho que organizados venderían por su cuenta, sin ayuda de terceras personas, pero al final, ninguno de los acuerdos se respetan y es ahí cuando doblan las manos, aceptan a los intermediarios y el precio por kilo se desploma.

En Viesca hay un ejemplo de organización, ya que varios productores decidieron unirse, pidieron apoyo y pusieron una planta o centro de acopio de la fruta, por lo que una empresa internacional les compró mil toneladas de melón y con un precio de garantía. Es por eso que no se entiende que en Matamoros no puedan hacer lo mismo, por qué esperar a que vengan vivales a unirlos, cuando ellos pueden ofrecer directamente su fruta a los comerciantes nacionales.

Normalmente estos productores matamorenses, cuando el precio por kilo está arriba de los 5 pesos, están felices, pero empieza a bajar y de inmediato empiezan a echar culpas, cuando ellos son los que deben marcar sus precios y no esperar a que los “coyotes”, se lleven todas las ganancias.  


walter.juarez@milenio.com