Vida Cotidiana

Mal trabajo

Estas lluvias atípicas que se han registrado en la región, han puesto al descubierto el mal trabajo que en materia de pavimentación se realiza en todos los municipios, ya que de forma inmediata aparecieron los baches y los que ya existían, se hicieron más grandes.

En Torreón, las autoridades municipales informaron que habrían de darle solución a los problemas a los que se enfrentan vecinos de varios sectores, los cuales se inundan con cualquier lluvia y ahora con éstas que han durado ya tres días, el agua empieza de nueva cuenta a meterse a sus viviendas.

Esas declaraciones de las actuales autoridades, las hemos escuchado administración tras administración y la realidad es que no sucede nada, por lo que cuando cambia el clima y vuelve el sol todos contentos, hasta que de nueva cuenta se presentan las lluvias.

En Gómez Palacio, habitantes de varios sectores habitacionales, sufren cada ocasión que llueve, el líquido se estanca y lo peor es que se mezcla con las aguas negras, provocando un grave problema que puede terminar en enfermedades para quienes viven en esos lugares.

En Lerdo, las administraciones municipales pasan como el viento, ninguna se ha preocupado por darle una solución a estos encharcamientos.

Durante la temporada en que no llueve, se olvidan que hay problemas y ahora que llegaron las lluvias, las autoridades están pidiendo que se realice la declaratoria de emergencia, con la finalidad de que el gobierno federal envíe dinero, el cual en caso de que llegue, difícilmente se le verá el destino final.

Qué decir de San Pedro, Madero, Matamoros o Viesca, en donde los habitantes de esos municipios sufren, ya que muchas de las calles de sus cabeceras no cuentan con pavimento y en las comunidades ejidales, tienen que vivir en estos días de lluvia entre lodazales, ya que sus calles no conocen el asfalto y todo gracias a que las administraciones municipales no se preocupan por acabar con este viejo problema.

Cuando llueve, lo único que preocupa a las autoridades es conseguir esos grandes rollos de hule, para poder regalar o bien revender a precios bajos a los habitantes de sus municipios, quienes en sus casas tienen techos de lámina y el agua se les filtra por todos lados, pero de decirles que habrá algún día pavimentación, ni pensarlo, claro, salvo en época electoral. 


walter.juarez@milenio.com