Vida Cotidiana

Mal mensaje

Con sus dimes y diretes, con sus ataques directos, con sus declaraciones quizás fuera de contexto, los panistas están mandando un mal mensaje a los coahuilenses en este año electoral, ya que mientras unos se tiran, otros contestan y han empezado a caer en el juego de nunca acabar.
Rodolfo Walss Aurioles, ex regidor en la administración pasada, con Eduardo Olmos Castro, siempre está buscando los reflectores y lo mismo se enfrasca en peleas verbales con priistas que con miembros de su mismo partido, ya sea utilizando a los medios de comunicación o las redes sociales.
Ahora, Walss Aurioles se lanzó en contra del diputado federal Guillermo Anaya y del senador Luis Fernando Salazar, a quienes está señalando de enriquecimiento inexplicable, por lo cual, le ha pedido a la dirigencia de su partido que los investigue.
Pero en esos dimes y diretes, Luis Fernando Salazar cayó en el juego de Walss Aurioles, a quien calificó de ser una persona bipolar, calificativo que obviamente no le gustó para nada al ex regidor, quien comentó que él está dispuesto a someterse a cualquier examen psicológico, pero si lo hace, los legisladores tendrán que practicarse un antidoping.
En estos momentos quienes más preocupados están no son ni Luis Fernando Salazar, ni Anaya Llamas, mucho menos Bernardo González, dirigente estatal del PAN, sino aquellos que habrán de contender por las diputaciones locales el próximo 6 de julio.
Saben los candidatos que el enemigo lo tienen enfrente, en el Partido Revolucionario Institucional, por lo cual, el líder del PAN en la entidad, debe de poner un alto, ya que de lo contrario habrán de pagar las consecuencias el día en que los coahuilenses emitan sus votos.
Los más preocupados obviamente son los que contenderán por los distritos que se encuentran en La Laguna de Coahuila, ya que ellos se sienten afectados, debido a que tanto Luis Fernando Salazar, como Guillermo Anaya y el ex regidor Rodolfo Walss, son de Torreón y es aquí en donde el pleito se ha hecho más evidente y ya está en boca de todos.
Uno ya aceptó el examen psicológico y ahora sólo falta que los otros dos actores de esta novela quieran practicarse el antidoping.


walter.juarez@milenio.com