Vida Cotidiana

IFE e INE, ¿lo mismo?

Desde el pasado 10 de febrero se ha hecho mucho ruido en torno al cambio del Instituto Federal Electoral (IFE) por el Instituto Nacional Electoral (INE), pero en la realidad, a muchos mexicanos pareciera que esto no les importa y lo único que les interesa es que la credencial de elector siga entregándose, siga sirviendo como documento oficial y no tanto para acudir a las urnas a emitir sufragios, sino para utilizarla en cualquier trámite, para cambiar un cheque, para pagar con la tarjeta de crédito en donde sirva como identificación.
El cambio, parece que no afecta a los institutos electorales estatales, ya que siguen los mismos y los cuales dependen del Instituto Nacional Electoral. Pero no solamente eso, si algún partido político se inconforma en contra de algún instituto estatal, podrá pedir al INE que “meta mano” y en un momento determinado, tras una investigación, ser el que tome las riendas de cualquier elección local o estatal.
Muchos mexicanos ni cuenta se han dado del cambio de una palabra, nacional por federal, ni todo lo que implica, ya que los ciudadanos sienten que sus credenciales son las que avalan al ahora INE, para tener el control de las elecciones y además, sienten que el contar con una credencial de elector, da una ventaja al ser documento oficial, pero poco interesa si trae el nombre del IFE o del INE.
En Coahuila habrá elecciones el próximo 6 de julio, pero hasta el momento el órgano electoral en el estado es el que está llevando a cabo todo el procedimiento, el que está encargado de invitar a los representantes de casillas, así como de mandar imprimir las boletas y de atender cualquier situación que se presente con los partidos políticos.
A final de cuentas, IFE o INE parece que es “pan con lo mismo”, que es “la misma gata, pero revolcada” y hasta el momento es tiempo en que no se observan cambios sustanciales y que los consejeros electorales seguirán cobrando sueldos de lujo.
Se ha dicho que la planta laboral del IFE siguió trabajando y que solamente les cambiaron el nombre por INE, pero que siguen cobrando normalmente. Quizás este es sólo el principio, pero de que algo hay de fondo, ni duda cabe, solamente falta esperar lo que digan los nuevos jerarcas del ahora INE y las sorpresas que habrán de presentar.


walter.juarez@milenio.com