Vida Cotidiana

Fácil olvidar

No cabe duda que es muy fácil olvidar, ya que el gobierno federal aseguró que con la Reforma Energética se habían acabado los incrementos a la gasolina, así como a la electricidad y al gas natural.

Pero parece que muy poco duró el gusto, ya que fueron solamente algunos meses en que la gasolina no subió, cuando de pronto se anunció un incremento de muchos centavos por litro, lo cual obviamente está afectando los bolsillos de los mexicanos.

Ahora también se hizo en anuncio de alzas en la electricidad y el gas natural, lo cual se supone que no sucedería, sino al contrario, que estos servicios irían a la baja con la tan mencionada Reforma Energética. Qué es lo que sigue ahora, es la pregunta que flota en el aire, ya que ante estos aumentos, lo más seguro es que los productos que llegan a los consumidores habrán de sufrir incrementos.

Ya se menciona que estos aumentos, reajustes o como se les quiera llamar, habrán de pegarle a las grandes empresas, ya que las mismas utilizan la electricidad, el gas natural y la gasolina, por lo que al tener más gastos, buscarán recuperarlos y la única manera es subiendo los precios, mismos que al final habrán de pagar los consumidores.

El transporte de carga en el país utiliza gasolina o diesel, mismo que para hacer costeable su trabajo, tendrá que ajustar sus precios, lo mismo que el transporte de pasajeros, tanto por aire como por tierra, esperando que los precios de los boletos de autobuses o las tarifas aéreas, aumenten aprovechando la temporada vacacional.

Es oscuro el panorama que se avizora, ya que no se duda que algunas empresas para soportar estos incrementos, tengan que reducir sus plantillas de personal, que empiecen con despidos de personal y de esa manera logren subsistir ante estos aumentos.

Las familias mexicanas ya empezaron a sufrir, ya que acudir a los centros comerciales o centrales de abastos a realizar sus compras, es buscar los “mejores” precios, buscar las “ofertas”, ya que en estos momentos todos los productos están por los cielos.

Para las personas de escasos recursos, simplemente pensar en comprar un kilo de carne, de pescado, así como de fruta o verdura, es algo imposible, ya que sus precios son inaccesibles, mientras que la gente de dinero, la clase política, esta situación parece que no les preocupa, ya que ellos se la pasan de viaje, gastando en los mejores restaurantes y pueden surtir sus alacenas, así como sus refrigeradores con los mejores productos, sin pensar en el costo de los mismos.

Qué fáciles olvidar y al gobierno no le preocupa cómo vivan millones de mexicanos. 


walter.juarez@milenio.com