Vida Cotidiana

Época de promesas

En estos tiempos electorales, hay una nota periodística que me llamó mucho la atención y habla sobre los polígonos de pobreza y alta marginación, mencionando que son 18 mil torreonenses los que viven en esta condición.
Pero estos polígonos no solamente se encuentran en Torreón, sino también en Gómez Palacio, Lerdo, en San Pedro, Madero, Matamoros, Viesca y párele de contar, ya que en estos municipios se pueden observar comunidades que viven con graves problemas y las familias prácticamente subsisten con muy poco o casi nada de dinero.
Pero eso sí, llegan las épocas electorales en cualquier municipio, sea de La Laguna de Coahuila o Durango y de inmediato aparecen las promesas de los que contenderán por cualquier puesto de elección popular. Debo comentar, que la gente marginada, la que vive en extrema pobreza, no tendrá dinero para comprar comida, pero como por arte de magia, muchos de ellos cuentan con su credencial de elector, ya que la misma es indispensable para conseguir los recursos.
En estos momentos, ya está en marcha el proceso para renovar el Congreso de Coahuila y algunos todavía aspirantes, así como los ya casi candidatos, están calentando motores, están viendo qué sectores habrán de visitar en sus campañas formales. También están analizando qué les van a dar a esos marginados a cambio de su voto, es algo cíclico en cada elección.
No es que los candidatos de cualquier partido tengan un corazón de pollo, como para que se dejen llevar por las necesidades más apremiantes, no, ellos lo que desean es prometer y prometer, aunque estén consientes que difícilmente habrán de cumplir.
Es fácil prometerle al necesitado y es más fácil comprarlo con alguna despensa, con un billete de 50 o 100 pesos, ya que para estas personas, esos alimentos o esos pocos pesos valen oro, por lo cual los aceptan gustosos. Pero ellos también prometen que habrán de votar, por quién fue tan “generoso”.
Es difícil creer que los políticos tienen palabra, es difícil pensar en que después de que terminan sus campañas, los ganadores regresen y aquellos que perdieron, que también prometieron, jamás se vuelven a acordar de esas personas humildes que les tendían la mano en busca de una esperanza. En fin, las precampañas están en marcha y las promesas también.


walter.juarez@milenio.com