Vida Cotidiana

Duro golpe

Hace ya meses o quizá años en que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) se ha empezado a desmoronar, ya que sus dirigentes empezaron a perder pisada, dejaron de sentirse aquellos defensores de los ideales con los cuales el organismo político fue creado.En las pasadas elecciones presidenciales en las cuales el priista Enrique Peña Nieto ganó, el PRD quedó prácticamente como segunda fuerza política y quizá eso los afectó demasiado. Algo sucedió dentro del PRD, pareciera que a los llamados “Chuchos” les ha quedado grande este organismo político y no han logrado dirigirlo.Eso no sucedió y después vino uno de los golpes que cimbró al partido, la salida de López Obrador del mismo. Después otro golpe fue el que les dio el mismo “Peje” con la creación de su Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, partido que se está consolidando y no con militantes nuevos, sino con los mismos que en su momento apoyaban al PRD.Fue López Obrador quien con sus palabras logró convencer a los perredistas de antaño y nuevos, así como a la gente de la izquierda a que lo siguiera y lo logró, a tal grado que ha dejado descobijado al PRD, partido que se ha valido de las alianzas para lograr triunfos importantes en estados, alcaldías y hasta en diputaciones.Una prueba es el ahora exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, así como el exalcalde de Iguala y ahora preso, José Luis Abarca, quienes con sus actuaciones han puesto de cabeza la credibilidad del partido.Ahora acaban de recibir un duro golpe, quizá la puntilla, luego de que el fundador de este organismo político, Cuauhtémoc Cárdenas, renunciara al partido. Hace dos semanas, el creador del PRD y quien fuera jefe del gobierno del Distrito Federal, le dijo a Jesús Navarrete, actual presidente del partido amarillo que renunciara, tras ver todos los desastres que ha cometido y por no tener el deseo de sacar a este organismo adelante.Eso no sucedió y al ver que nada pasaba, Cuauhtémoc Cárdenas le dio la puntilla al perredismo, renunció y con ello prácticamente colocó sino el último, uno de los últimos clavos en el ataúd que lleva al PRD a ser un partido que puede desaparecer o ser uno más del montón. En este pleito entre PRD y Cuauhtémoc Cárdenas, el gran ganador es Andrés Manuel López Obrador. 


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