Vida Cotidiana

Difícil caso

Todavía recordamos, el gran despliegue policiaco que realizaron las autoridades federales para detener a la fundadora de la casa hogar La Gran Familia, ubicada en Zamora, Michoacán, a la ahora más famosa Mamá Rosa. Algo envuelve a este albergue, hay algo que no encaja del todo en lo que tanto se ha dicho. El pensamiento de los mexicanos es que en esa casa hogar quienes lo habitaban eran gente del estado de Michoacán, pero la realidad parece ser muy diferente, ya que en la misma había personas de diferentes entidades del país, entre las cuales se encontraban de Durango y Coahuila. Se le ha criticado mucho a Mamá Rosa por las condiciones infrahumanas en que vivían muchos de los albergados, de la comida en mal estado que se les daba, así como del mal trato que presuntamente recibían de parte del personal que ahí laboraba. En tan pocos días, se han tejido un sin número de historias en torno a este complejo caso y se dice que muchos políticos e intelectuales, apoyan la labor de Mamá Rosa, quienes quizá lo hacen al conocer la labor altruista de la señora, pero sin conocer a fondo lo que se vive en ese albergue. Siguen apareciendo una y otra y otra historias sobre Mamá Rosa y ahora se menciona que tiene más de 25 propiedades y una de ellas, con un valor de 150 millones de pesos. También se dice que recibe constantemente apoyo económico, que no son mil ni 100 mil pesos, son millones de pesos los que le llegan para mantener esa casa hogar. En estos momentos, Mamá Rosa ya se encuentra en libertad, pero las investigaciones por parte de la Procuraduría General de la República continúan y prueba de ello, lo es la detención de seis personas que ahí trabajaban. Hay una división entre los que apoyan la labor de Mamá Rosa, pero hay otros que no están de acuerdo con sus métodos, con los presuntos cobros que hacía a los familiares para dejar ver a sus seres queridos, por tan sólo unas cuantas horas. Pero hay un grupo de personas que simplemente lo único  que desean es que alguien meta mano en el lugar, que lo limpien, que lo acondicionen y que lo dejen en excelentes condiciones para que vuelva a ser reabierto. En fin, Mamá Rosa está tranquila, mientras que los que ahí vivían, unos a la fuerza y otros por gusto, no saben realmente el futuro que les espera.


Walter.juarez@milenio.com