Vida Cotidiana

Día del Maestro

Hace ya muchos ayeres, llegaba el día 15 de mayo y como estudiantes tratábamos de llevarle al profesor un presente en su día. En aquellos años, se puede decir que los maestros eran muy estrictos, nos traían cortitos y aprendías porque aprendías.

Con el paso del tiempo, muchos profesores tienen la ayuda de la tecnología, del Internet y pueden dar sus materias con mayor facilidad y en conjunto con sus alumnos, hacer uso de esas herramientas.El respeto hacia esos mentores jamás se habrá de perder, pese a que son otros tiempos y gracias a muchos de esos maestros, siguen saliendo de las aulas buenos estudiantes, buenos profesionistas y muchos de los cuales no solamente triunfan en México, sino también en el extranjero.

Sabemos que también hay algunos maestros que solamente acuden a cumplir con el horario, otros más sólo a cobrar los sueldos de dos, tres o más plazas, pero al final son los menos y la gran mayoría sí que desquita su salario.

Lo preocupante para muchas familias, es ver que en diferentes partes del país, muchos mentores salen a cada rato a manifestarse, salen a realizar mítines, bloqueos, plantones y muchos de ellos se quitan la máscara de profesores y se convierten en vándalos.

También vemos que algunos estudiantes normalistas, esos que en un futuro cercano desean darles clases a los niños, se la pasan de manifestación en manifestación, dañando todo lo que se encuentran a su paso. Eso sí es preocupante, pero mucha culpa de ello lo tiene la SEP, la cual no tiene un control de los maestros.

En fin, quienes pasamos por las aulas recordamos con cariño a todos esos maestros que nos dieron clases, que nos enseñaron lo que como adultos aplicamos en la vida diaria. No cabe duda que la Secretaría de Educación Pública sólo se encarga de marcar pautas para el calendario escolar, pero nunca lo vigila, tampoco ofrece soluciones a los problemas que tienen muchas instituciones educativas, pese a que los mismos maestros son quienes los denuncian.

Pareciera que la misma SEP se convierte en cómplice de los malos profesores, de aquellos que lucran con la educación, de aquellos que se la pasan en comisiones, mientras que los maestros con vocación, que nunca faltan, que se preocupan por enseñar, tienen que sobrevivir con sueldos bajos. 


walter.juarez@milenio.com