Vida Cotidiana

Delitos no paran

Los laguneros en general siguen sufriendo el flagelo de los delitos del fuero común, principalmente de los robos a casas-habitación, así como asaltos a personas y negocios, mientras que los policías, soldados y ministeriales, siguen con su lucha diaria para evitarlos.

Escuchamos a diario los reportes de personas que son víctimas de los delincuentes, refiriéndose principalmente a que quienes cometen los ilícitos son jóvenes, algunos de ellos menores de edad, algo que es de llamar la atención. Las personas señalan que fueron dos, tres o hasta cuatro muchachos los que portando armas de fuego o cuchillos, las sorprenden en la calle o dentro de sus viviendas, en donde tras amagarlas las despojan de sus pertenencias.

Hace unos días se volvió a repetir una historia, la de los ladrones que llegan hasta una casa, amagan a los dueños, los golpean y encierran en cuarto, para posteriormente dedicarse a robar todo lo que se encuentran a su paso.

En esta ocasión, los vecinos se percataron de lo sucedido y le hablaron a los policías municipales, quienes tras una persecución, detuvieron a tres delincuentes que viajaban en una camioneta, los cuales se habían apoderado de al menos dos pantallas planas al no poder conseguir dinero y joyería.

Las afectadas de inmediato reconocieron a los delincuentes y los tres fueron turnados al Ministerio Público. Casos como este son varios los que se presentan en toda la región lagunera y lo malo, es que muchos de estos jóvenes que son detenidos y señalados, por causas que se desconocen, por algún “milagro” o porque el “destino” así lo tenía marcado, quedan en libertad, mientras que estamos seguros que alguien se hizo más rico.

No puede ser posible que los mismos delincuentes sean detenidos, una y otra vez, para luego, extrañamente quedar libres y vuelvan a seguir cometiendo los delitos. Los laguneros hablan de otros tiempos, comentan que la inseguridad ha bajado, aquella inseguridad que mantenía a todos bajo resguardo, ya que las balas eran las que hablaban, pero que ahora ya pueden salir de sus casas tranquilamente, sin temor a ser víctimas colaterales de algún enfrentamiento.

Pero lo que más molesta tiene a la población, es que los robos de autos en forma violenta no paran, que cualquier comercio, chico o grande.


walter.juarez@milenio.com