Vida Cotidiana

Cambio radical

Hablar hace algunos años de Gómez Palacio, era hablar de un municipio violento, en donde los hechos de sangre se daban al por mayor y parecía que la inseguridad nunca terminaría. Cómo no recordar aquellas cruentas balaceras, los cuerpos sin vida, los incendios provocados y lo peor, que sus habitantes parecía que vivían en un “toque de queda.Fue una persona avecindada en esa ciudad la que me pidió que también hablara de las cosas buenas que han sucedido en el municipio, ya que ahora se viven otros tiempos. Gómez Palacio dejó de ser esa ciudad a la que se temía acudir, todo cambió y ahora la vida regresó a la normalidad.Se pueden ver cambios en las vialidades, se observa un municipio que ha progresado, al que le falta mucho en cuestión de pavimentación, bacheo, en la colocación de colectores y no se diga en materia de seguridad, ya que los robos de vehículos continúan, lo mismo que a casas habitación y los asaltos, entre algunos otros delitos.Faltarán muchas cosas por hacer en beneficio de los gomezpalatinos, pero de que el ambiente es otro, ni duda cabe, ya que hay un crecimiento más ordenado, se puede decir que su principal bulevar, el Miguel Alemán, luce otra cara, luego de la cantidad de negocios que se han instalado.También se menciona que ya hay empresas de la construcción que habrán de darle un impulso muy fuerte al crecimiento, así como algunas otras extranjeras que están en pláticas con las autoridades para instalarse en el municipio y generar empleos.Gómez Palacio es otra ciudad muy diferente y esa diferencia se puede decir que se observó en la temporada decembrina, ya que desde que se cruzaba el puente, sus adornos fueron muy llamativos, a diferencia de las piñatas sin chiste que se colocaran en Torreón.Ahora, solamente falta que las autoridades tanto municipales como estatales, pongan su granito de arena para combatir la inseguridad, principalmente en colonias de la periferia, las cuales sufren el flagelo de los delincuentes, quienes lo mismo se meten a robar con todo descaro en las viviendas, que atracan a las personas mientras caminan por las calles.No cabe duda que los gomezpalatinos ahora sí que están volviendo a disfrutar de la vida, claro, sin olvidarse de los delitos del fuero común. 


walter.juarez@milenio.com