Vida Cotidiana

AMLO sí lo conocía

Andrés Manuel López Obrador, actual líder del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), se ha deslindado del ahora exalcalde de Iguala y prófugo de la justicia, José Luis Abarca, quien está señalado por ser el autor intelectual de la desaparición de los 43 normalistas.López Obrador dejó pasar el tiempo y no emitió comentario alguno sobre los hechos acontecidos en Iguala, y no fue hasta el pasado domingo en que citó a su gente, a un mitin en la plancha del Zócalo de la ciudad de México.Ahí, “El Peje” rechazó tener algún vínculo con el expresidente municipal de Iguala, de no conocerlo, así como tampoco a su esposa. El excandidato a la Presidencia de la República dijo que nunca había visto a José Luis Abarca y a su esposa, pero de inmediato las redes sociales se encargaron de desmentirlo.Tuvieron que pasar 30 días para que López Obrador saliera a deslindarse y cuando lo hizo, sucedió lo que se esperaba, que descubrieran que efectivamente sí conocía a tan maléficos personajes, por lo que su mentira no solamente lo deja mal parado, sino también a su organismo político.Los priistas se están lanzando en su contra y le piden al tabasqueño que explique si conocía de los nexos de Abarca con narcos y que diga si aún así lo apoyó, lo cual lo convertiría en cómplice, por omisión.Fue Emilio Gamboa Patrón, líder del PRI en el Senado, quien consideró que López Obrador puede colaborar con las autoridades, con la Procuraduría, con la información que tenga de José Luis Abarca.Jorge Luis Preciado, líder de los panistas en el Senado, también indicó que “El Peje” debe de comparecer de modo propio para deslindarse del alcalde prófugo y de esa manera ayudar a dar con el paradero de los normalistas desaparecidos.Tanto MORENA como EL PRD, así como el mismo PRI, tendrán que cargar una pesada piedra llamada Ayotzinapa, los primeros por ser los padrinos del gobernador con licencia, Ángel Aguirre Rivero, y del exalcalde de Iguala y su esposa, mientras que los priistas lo harán por no ofrecer resultados. Los panistas no se preocupan por lo que digan los demás, ya que entre ellos mismos se están haciendo garras y la PGR sigue con su información a cuenta gotas. 


walter.juarez@milenio.com