Para Reflexionar

El perdón

Pensamos que perdonar es difícil, muchas personas lo creen así porque piensan en el perdón como un regalo que van a dar a alguien. Pero realmente el perdón es un regalo para uno mismo, no para el otro

La reflexión acerca del perdón debería partir de cómo somos perdonando a los demás o perdonándonos a nosotros mismos.

Habrá que pensar en las personas importantes en la vida de cada quien, especialmente aquellos con los que tenemos un vinculo afectivo, los padres, hijos, hermanos, amigos, pareja…

Perdonamos cuando nos han lastimado, nos han mentido, cuando han hablado mal de nosotros, cuando nos hemos sentido traicionados, burlados, o nos han robado méritos, y solo perdonamos a las personas que nos son significativas es decir, que nos importan.

¿Qué nos pasa cuando no perdonamos? ¿A quién dañamos cuando no perdonamos? ¿Qué relaciones importantes se han deteriorado por falta  de perdón? ¿Qué relaciones importantes necesitamos mejorar y no lo hemos hecho por falta de perdón?

Sería interesante que cada noche, antes de ir a la cama, revisar nuestras relaciones con los demás cancelando enojos, reclamos, broncas o acusaciones que hayan quedado en nosotros durante el día.

Pero también buscar e intentar perdonarnos a nosotros mismos en algunas cosas que sabemos nos hemos equivocado y en otras en las que todavía no vemos cambios ni resultados. 

El perdón es un proceso que actúa de la superficie a lo profundo. Se integrará a nuestra vida como una costumbre que deja ir los residuos del día.

Así, el siguiente comienza con relaciones renovadas, menos severas con nosotros mismos y con los demás.

Perdonar es «dejar de sentir desagrado hacia alguien, absolver, dejar libre de obligación, deuda o culpa» aunque parece natural rebelarnos en contra de alguna injusticia y tenemos cuidado de que nadie nos engañe o medre a nuestra costa.

También parece instintivo que no tener inclinación a perdonar cuando se nos ha hecho daño, es por ello que ésta cuestión de perdonar es algo que tenemos que aprender a cultivar.

Cuando perdonamos de corazón traemos nuevamente a la persona perdonada al lugar que ocupaba antes en nuestra vida.

El perdón está íntimamente relacionado con el amor. Nuestra capacidad para perdonar a otros es una defensa en contra del sufrimiento, perdonando prontamente la acción ofensora, nos mantenemos en paz y tranquilidad. 

El acto de perdonar es separar a la persona y su acción. Como hacemos con nuestros hijos: condenamos la acción pero no los dejamos de amar. 


luisrey.delgado@grupolala.com