Para Reflexionar

El misterio

Lo misterioso de la Navidad es precisamente creer en un Misterio: que Dios es un niño que nos ama con corazón de niño y con la fuerza de un Dios. Es ciertamente una especie de absurdo pensar que Dios, siendo Dios, se encarnara en el vientre de una mujer y que ésta diera a luz a un Niño Dios. Misterio, decimos, que es de fe, que forma parte de un credo extendido por el mundo y ha configurado un ambiente festivo a través de muchas generaciones.Todos seguramente recordamos los momentos, la fiesta, los regalos, el abrazo, las luces, el nacimiento y el árbol que desde niños sabíamos que irrumpían en nuestra vida al acercarse los tiempos de adviento y navidad, todo un ambiente de olores, sabores, imágenes aparecían en nuestras mentes lúdicas y también pensábamos, aunque sea por un corto tiempo, en los que no tenían “una navidad feliz”, los pobres, desprotegidos, enfermos… Pues el Misterio que recordamos es que precisamente que ese Niño Dios nació en la periferia, en la pobreza, nos llegó desde una porción jodida del mundo.Estos son tiempos, de crisis económica, crisis de valores, crisis de liderazgo, crisis de la familia e incluso crisis por falta de conciencia y apatía, estamos llenos de incertidumbre; los tiempos no son buenos, están contaminados de pesimismo, un pesimismo que nos puede hacer perder la esperanza; además el ambiente inseguro en que nos desenvolvemos nos llena de miedos y desencantos, nos asusta tanto perder el empleo como perder a un familiar o ver a nuestros hijos sucumbir a las drogas o a la violencia de las calles. Y con todo ello, habrá que abrir espacio y tiempo a lo más noble y humano, pues todavía hay lugar para el buen humor y el sentido de celebración. Los que más disfrutan de la Navidad son los niños y los que tienen un alma de niño.A pesar de todos los absurdos, sinsabores, miedos y ansiedades aún confiamos en la bondad fundamental de la vida. Las personas se levantan en la mañana, se disponen a trabajar, luchan y afanan por su familia, procuran vivir con decencia, tienen buena voluntad y aceptan sacrificios por valores que realmente les importan. Lo que está detrás de esta actitud constructiva es una tendencia noble de los seres humanos donde se afirma, aunque sea de manera silenciosa, que la vida tiene sentido; incluso somos capaces de aceptar el hecho de que todos vamos a morir intentando afirmarnos en el aprecio por la vida, porque la vida es buena.El humor y la fiesta revelan una reserva de sentido que todavía nos permite vivir y sonreír. Las posadas, la Navidad, año nuevo, los re-encuentros, la amistad, son circunstancias humanas que se vuelven motivo para celebrar, festejar, vivir con alegría y con esperanza. Como los niños y con los niños celebremos, cantemos y experimentemos juntos el mundo reconciliado consigo mismo, aunque sea por un espacio breve de tiempo. 


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