Para Reflexionar

Dos almas en el pecho

De vez en cuando necesitamos aclararnos a nosotros mismos nuestras intenciones, emociones o intereses encontrados,es necesario un rato de calma y de interiorización que nos permita ver las contradicciones internas. En psicología se le llama tener “dos almas en el mismo pecho”, por un lado se quiere algo, pero también se desea otra cosa aparentemente contradictoria; es decir los diferentes sentimientos e inclinaciones no tiran del mismo carro, ahí reina la confusión interna. Mientras no se resuelva y se consiga ordenar el lio, seguramente nuestras expresiones y diálogos serán incongruentes fusionando dos mensajes contradictorios.

El ejemplo típico son las“dos almas en el pecho” de los padres, cuando de alguna manera expresan a sus hijos:

─ Quiero que seas independiente, que te hagas adulto, que te valgas por ti mismo y que te independices de mi.

Y también, ─ Quiero que me necesites siempre, que no me dejes y que sigas dependiendo de mi (al igual que yo dependo de ti).

Es un doble mensaje al que a menudo se ven expuestos los jóvenes, por un lado “independízate” y por otro “continua siendo dependiente” como doble demanda de los padres a sus hijos.

El padre o la madre que le dice a su joven hijo “quiero que hagas lo mejor para ti, yo ya me las arreglaré para superar la soledad” el joven la recibe como doble mensaje “haz lo que sea mejor para ti”, y “si lo haces me vas a exponer a una soledad intolerable” sujetándolo así a un doble vínculo. Es como si dos instancias de la personalidad de los padres tomaran voz al mismo tiempo, una es la voz madura del adulto, que considera que la independencia y el autodescubrimiento del joven es un objetivo que debe perseguir. La otra instancia es la del inmaduro que es el padre o la madre, que tiene miedo a separarse y a que le abandonen y que despierta sentimientos de culpa, intentando apagar la aspiración de independencia que surge en el joven hijo.

Algo podemos hacer para desenmarañar este tipo de confusiones, los mismos jóvenes nos podrán hacer ver la inconsistencia y alcanzar claridad interna, es más fácil llegar al autoconocimiento en la conversación que lograrlo en el silencio.En la terapia Gestalt (Perls, 1969) se trabaja de forma sistemática con la cuestión de las dos almas en el mismo pecho logrando que la persona mantenga un dialogo interno en dos sillas. El sujeto se va sentando alternativamente en una y otra silla, permitiendo que las dos instancias que percibe en su interior hablen de manera alternativa y mantengan un diálogo. En una de las sillas se sienta la personalidad madura y en la otra se sienta el “yo infantil” que persigue objetivos diametralmente opuestos.

Cuando los mensajes contradictorios, que se expresan en una sola noticia, están sobre la mesa, las personas estaremos en condiciones de valorar y sacar conclusiones y los jóvenes también sabrán a que atenerse.


luisrey.delgado@grupolala.com