Para Reflexionar

La alegría del hogar

Los que tienen hijos pequeños, y no tanto, experimentan la tensión del esfuerzo por educar bien a los hijos. Orientados en que se porten correctamente y adquieran buenos hábitos, se olvidan de bromear y reír. Los niños necesitan autoridad y disciplina, pero también tiempo para reír. Se encuentran en la edad de la risa fácil, espontánea, continua, “por nada”. Hacen del buen humor su forma de ser, su postura ante la vida. ¿Cuántos recordamos la infancia como una época feliz, junto con la exigencia de aprender y crecer?Ya no existen aquellas familias severas e intransigentes en las que la risa estaba prohibida, sin embargo, podemos reconocernos en padres que llegan cansados de trabajar, malhumorados, serios, que habitualmente no suelen reír, creando un ambiente tóxico. Los niños disfrutan y les emociona que los padres tengan tiempo no sólo para enseñarles, sino para divertirse con ellos. Habrá que buscar las mil y una ocasiones en la vida normal para convertirlas en carcajadas, es decir, para reír con nuestros hijos.Cuando bebés les enseñamos a reír al hacerles caricias, cosquillas, masajes y arrumacos, pero perdemos la capacidad de diversión y buen humos con la carga de las obligaciones, con nuestras depresiones e insatisfacciones. Habrá que aprender de nuestros hijos que son excelentes humoristas y tienen siempre ganas de reír.La hilaridad genera un ambiente propicio para la confianza e incluso para la confidencia. El buen humor incluso nos ayuda como salida airosa en regaños o aplicación de consecuencias. La parte más importante es que el humor es un signo visible de afecto y cariño, incluso es un canal apropiado para hacer llegar un mensaje de manera creativa. Al final de cuentas la alegría y el optimismo en la familia y en el hogar son también una parte importante del amor.No hace falta gastar dinero para divertirse, el humor y el optimismo son factores formidables para avivar la inteligencia, disfrutar de las cosas sencillas y cotidianas presentes en la vida. Aunque también debe quedar claro que la vida no solo es reír, existen situaciones serias, donde hay que saber comportarse, cuando hay que respetar conversaciones y actos solemnes.Alegría viene del latín alicer o alecris, que significa “vivo y animado”. Es una de las emociones básicas, es un estado interior fresco y luminoso, generador de bienestar general, altos niveles de energía y una poderosa disposición. La alegría es una emoción, que promueve la acción constructiva, que puede ser percibida en la persona quien la experimenta y la revela en su apariencia, lenguaje, decisiones y actos.Los hijos que son “La Alegría del Hogar” precisan un ambiente en el que, exista el buen humor, ellos observan con tristeza que los padres se divierten más con sus amigos y/o amigas que con ellos. Si falta la alegría y la risa, la vida familiar puede decaer en tensión, bruma y tristeza, que no es productiva ni libera en nada los problemas. Ojalá en las familias todos los días sean de fiesta. (Y no solo navidad y fin año…) 


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