Para Reflexionar

Ver “más allá”

El símbolo tradicional de la sabiduría es el búho, un ave que tiene grandes y penetrantes ojos, puede ver en la oscuridad y parece estar observando todo con vigilante atención. Este simbolismo no es casual, ya que la sabiduría tiene que ver -principalmente- con la capacidad de ver. Una persona sabia es aquella que mira atenta y profundamente la vida. Su sabiduría crece, a medida que amplía y profundiza la perspectiva desde la cual observa la realidad.

Para ser sabios, debemos ver más allá de nuestras acciones presentes y reflexionar sobre las consecuencias de esas acciones en el futuro, especialmente antes de actuar. Ver más allá de deseos, intereses y oportunidades inmediatos y preocuparnos por comprender y cuidar nuestras necesidades a largo plazo.

Más allá de apetitos y preocupaciones egoístas. Hallamos sabiduría cuando nuestra satisfacción se encuentra en armonía con la de otras personas y trabajamos por un beneficio mutuo. Ser sabio es contribuir a crear un mundo en el que cada vez más personas puedan satisfacer sus necesidades.

Ver más allá de nuestra perspectiva personal (y de grupo o cultura) y escuchar y comprender la visión de personas y grupos diferentes. Toda perspectiva tiene puntos ciegos y todo conocimiento se basa en supuestos sin examinar. Cuando revelamos esto en el encuentro con otras personas, nuestro entendimiento se expande. En este sentido, el diálogo es uno de los caminos que conducen a la sabiduría.

Ver más allá de nuestras propias intenciones y comprender las fuerzas externas que influyen en nuestras energías y anhelos personales. Cuando vemos la influencia de personas y circunstancias en nuestros planes, comprendemos que su presencia puede apoyar -o sabotear- nuestros esfuerzos. Hay sabiduría en comprender estas influencias y aprender a utilizarlas.

Ver más allá de etiquetas y prejuicios. Aprender a ver las cosas como son, más que como queremos que sean, o pensamos que deberían ser. Obtenemos sabiduría cuando comprendemos que nuestras creencias pueden estrechar nuestra comprensión. Somos sabios cuando aprendemos a pensar con el corazón y no sólo con la razón. Una persona sabia no permite que ninguna teoría o método “monopolice” su conciencia, a expensas de otras.

Ver más allá de nuestras certezas. Cuando superamos la ilusión de certeza, surgen naturalmente la humildad, el humor, la compasión y el respeto, actitudes esenciales en una persona sabia.

Solemos creer que la sabiduría es un estado de conciencia elevado que sólo alcanzan algunos elegidos a través de una “iluminación” especial. Pero la sabiduría depende más de la “mirada” de una persona, que de la “iluminación” que reciba.

luisrey.delgado@grupolala.com