Para Reflexionar

Urgen líderes

Observamos inquietudes sociales y colectivos de personas que se reúnen intentando rescatar nuestros valores sociales, nuestra identidad como laguneros, para juntos salir adelante y mejorar nuestra calidad de vida. Apreciamos que se trata de una vuelta de timón al individualismo, al desinterés y al pesimismo. Existe un deseo de unidad y de conciencia creciente de de cooperar y trabajar juntos venciendo el individualismo y la codicia. Somos más conscientes de que el camino es compartir y ser solidarios como actitud social frente a los problemas que nos aquejan.Nos surge y nos urge un ánimo de compartir, compartir la calle, las plazas, el deporte, el paseo así como también el trabajo y los proyectos Cualquier idea que tengamos de identidad, orgullo y mejora sin compartir, serían una ilusión romántica. Hemos comenzado a dirigir cuánto hacemos y decimos a lo que llamamos bien común. En la práctica vemos que aquello que es mejor para todos es mejor también para cada uno, no debería haber conflicto posible entre nuestro bien y el bien común. El compartir brota naturalmente de ello, no hay que forzar a nadie a compartir, lo que nos mueve a compartir es un deseo apasionado al descubrir que lo que es para nuestro bien es el bien de todos, aunque es un proceso largó, y en ocasiones hasta desesperante, pero requiere llegar con libertad y responsabilidad, con conciencia y apertura a los demás.Este ánimo de compartir se descubre formando pequeños grupos que comienzan conversando sobre las propias necesidades e inquietudes y esas conversaciones llevan a la acción, en ocasiones sencilla pero elocuente, ya sea juntándose para no sólo andar en bicicleta juntos, sino proponer una movilidad barata, segura y saludable. Se descubre cuando las conversaciones acerca de la identidad de los laguneros se convierte en una campaña por el orgullo que necesitamos rescatar, cuando nuestras conversaciones se traducen en proyectos de renacer económica y socialmente para que nuestra comunidad Lagunera haga promesas de trabajo, servicios, educación, cultura a todo el país y al mundo, para que lleguen inversiones que detonen mejores oportunidades para todos. Esos grupos, equipos, colectivos que brotan del compartir en conversaciones abiertas se traducen en acciones de limpieza y reforestación, en atención a los que sufren en condiciones vulnerables o en riesgo.El hecho es que el ánimo de compartir es difícil de mantener y no dura mucho, en ocasiones es frutó de necesidades apremiantes que cuando estas se medio satisfacen baja el ánimo colectivo por compartir, por ello él desarrollar la empatía, más que la compasión, con los demás nos impulsara a buscar mejores formas para el bien común en nuestras circunstancias. Nuestra solidaridad no puede seguir siendo una idea abstracta o un sentimiento afectuoso, en la práctica deberá convertirse, si bien gradualmente, en una realidad económica.Nos necesitamos mutuamente, no podemos alcanzar ninguna mejora de nuestra calidad de vida sin la ayuda de otras personas. Si no hay nadie que pueda ayudarme, nadie con quien compartir, entonces nuestras aspiraciones se verán impedidas. Por ello no podemos ceñirnos a conversaciones privadas y logros individuales, habrá que reunir a personas, impulsar, convencer, argumentar, inspirar, integrar para compartir y buscar el bien común y eso es despertar el liderazgo que cada uno tiene, para compartir y actuar por el bien de todos. 


luisrey.delgado@grupolala.com