Para Reflexionar

Trabajo

El trabajo, en su sentido simple y directo, es la ejecución de tareas que implican esfuerzo físico y mental, cuyo objetivo es la producción de bienes y servicios para atender las necesidades humanas.
Solíamos pensar en el trabajo como una maldición o un castigo. Hoy tener un trabajo ciertamente es una bendición, por el recurso económico que nos retribuye y además por obtener reputación, prestigio o alcanzar sueños.  Trabajamos para cubrir necesidades. Ya sabemos que las necesidades siempre exceden a los recursos, esto es así porque las necesidades no sólo son naturales sino que van siendo creadas según cambia nuestro estilo de vida. “Ganarse la vida” es una lucha contra la pobreza o una forma de desarrollo personal.
Existen personas que viven el trabajo de cada día como una losa sobre sus hombros. Su expectativa de disfrute se reduce a las vacaciones anuales y a los fines de semana cuando no existe la exigencia de trabajar, esto es así pues aún existen en estos tiempos que corren, los efectos de sistemas laborales inhumanos e injustos: bajos salarios, tareas repetitivas, sobre-explotación, precariedad laboral, ambientes desmotivadores, incluso  es frecuente que, por necesidad, muchos se vean precisados a ocupar puestos de trabajo que no corresponden con su nivel de formación técnica y profesional.
Lo lamentable de esta situación es que las personas que desarrollaron un nivel académico suficiente o un oficio de acuerdo a sus capacidades y destrezas personales, para poder “ganarse la vida” se dedican a actividades que no les satisfacen. Su única recompensa es la obtención de una remuneración que les permita vivir, o sobrevivir, según el caso, quizá por eso los niveles de productividad son tan bajos.
Sin embargo existen enfoques que manifiestan una actitud distinta frente al trabajo: que es inherente a la dignidad humana, una forma concreta de servir a la comunidad, de contribuir al bien común. Pues en un sentido mayormente humano y digno, el esfuerzo, disciplina,  dedicación y pasión por el trabajo que realizamos le da sentido a nuestra vida y a nuestra vocación humana.
En nuestro trabajo podemos asumir una actitud proactiva en el logro de nuestras metas, ser creativos, mejorar continuamente la calidad de nuestro desempeño profesional. El trabajo humano también es una cuestión de valores, donde se manifiesta la calidad de persona que somos, justicia, responsabilidad, servicio, honestidad, colaboración… incluso el trabajo está en el centro de toda la llamada cuestión social.
El trabajo no remedia una mala situación, sino que crea nuevas y mejores situaciones. El trabajo es natural, toda acción humana implica trabajo y las acciones humanas son aquellas que aportan resultados para el desarrollo humano, desarrollo de capacidades y soluciones cada vez más creativas e innovadoras. Se trabaja para ser mejores seres humanos, aunque sea esto en lo último que pensamos por la realidad de la vida que va tan rápido.


luisrey.delgado@grupolala.com