Para Reflexionar

Tiempo para la familia

La familia y el trabajo constituyen dos ejes organizadores de la vida cotidiana, dos mundos que se funden en el contexto de las interacciones sociales, económicas y políticas. Las interacciones de la familia y el trabajo implican una multiplicidad de arreglos familiares y adecuaciones de las organizaciones redefiniendo roles, estructuras y jornadas, el surgimiento de nuevos procesos. Uno de los más grandes desafíos de trabajar y criar a una familia es tener tiempo y sentirse bien por el trabajo y la familia. No es fácil hacer juegos malabares con tres ocupaciones al mismo tiempo: trabajador(a), esposo(a) y padre/madre.Los hogares son relaciones sociales que operan sobre la demanda de bienes y servicios, la fuerza de trabajo y las relaciones de la vida cotidiana, no quedan al margen de los procesos de reestructuración económica ni de las crisis recesivas que sufre la economía. Los efectos del contexto económico sobre el ámbito familiar han generado como respuesta un componente importante de desgaste y estrés sobre la vida de familia, su tranquilidad y buena marcha como ámbito para el desarrollo humano.En nuestras familias de hoy, más que nunca hemos comprendido la necesidad de trabajar en equipo para que las tareas familiares se lleven a cabo. Este trabajo de equipo debe de involucrar a todos, adultos, jóvenes y niños, seleccionando las tareas de acuerdo a las habilidades de cada uno de los miembros de la familia.Como una organización dinámica y para la buena disposición de los miembros de la familia, habrá que rolar las responsabilidades, a nadie le gusta hacer la tarea más desagradable todo el tiempo, pero si todos toman turnos será mucho más fácil para cada miembro de la familia. Por otro lado la demanda del equilibrio entre trabajo y familia ha forzado a las organizaciones a mantener jornadas más amables, tiempos de vacaciones, para que los colaboradores puedan compartir tiempo de alta calidad con sus propias familiasEl uso de algunos valiosos momentos, junto a su familia son difíciles de conseguir cuando se tienen largas jornadas de trabajo. Los momentos que podemos compartir deben ser de atención que merecen nuestros niños y/o familia. Hoy más que nunca debemos ser celosos del tiempo que compartimos como familia. Venir del trabajo o de la escuela al final del día puede ser cambiado  a “una noche que empiece con un saludos cariñosos” y que continúe con terminar las tareas escolares o domésticas.Hay que pensar en la familia, en cada uno de los nuestros, hacérselo saber al final del día. Que sepan que son queridos e importantes. Incluso Hablar con la familia por teléfono durante el día, a la hora de su descanso o del almuerzo y hacerles saber que pensamos en ellos. Si nuestras relaciones familiares se entorpecen por el trabajo, nuestro trabajo no será productivo. Con el trabajo conseguimos los recursos que necesitamos para la vida (de casa, vestido y sustento). Pero con las relaciones de familia, construimos con amor la vida misma. No perdamos el enfoque. 


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