Para Reflexionar

Sosiego

Una persona con mente sosegada, tranquila y serena, puede enfrentar conflictos sin que las emociones “le ganen”, pues cuando las emociones negativas ganan el conflicto se hace más grande y se acentúan las discrepancias.

El sosiego frente al conflicto neutraliza la violencia y el encono. Cuando la serenidad es cultivada por las personas de manera cotidiana es de esperar que cuando el conflicto se presenta, la persona está más preparada para superarlo; es una especie de victoria por adelantado y remedio eficaz para superar nuestras diferencias.

El “estilo Gandhi” resulta un arma poderosa para resolver conflictos En una sociedad agresiva con los mercados, agresiva en las familias, agresiva con las relaciones, agresiva con la medicina, agresiva en el tráfico… Resulta ser una sociedad en la que el que grita más fuerte está diciendo detrás de sus gritos, “¡estoy asustado!”, en una actitud primitiva “¡quiero imponerme antes de que me coman!” Ya que en la ansiedad y el miedo el individuo se torna violento y agresivo.

En un escenario emocional tenso, agresivo, competitivo y bravucón la aparición de una mente sosegada actúa de antídoto para bajar las defensas y disolver las armaduras. En realidad, allí donde aparece una mente serena, aparece un espacio en el que puede aflorar el dialogo.

En general las personas inquietas, tensas, ansiosas y agitadas por la competencia, la ambición y el orgullo se sienten amenazadas y están constantemente a la defensiva. De tal manera que el enfado, la intolerancia, ira y odio aparecen como conductas agresivo-defensivas que generan conflictos habitualmente. Sin embargo atrás del enfado, la ira y el odio se encuentran agazapadas en el alma la tristeza, el miedo y la culpa, por ello en el marco de la educación de los hijos, se requiere la educación emocional, encaminada al desarrollo de competencias emocionales básicas para la vida.

Habrá pues que tomar conciencia de las propias emociones (y las de los demás) y regular dichas emociones con un efectivo autocontrol emocional que nos ayude a enfrentar la dinámica de las diferencias y los conflictos que se nos presentan. Pero al parecer lo más importante es pacificar la mente agitada con el cultivo de la ecuanimidad neutralizadora de la ambición y de la competencia ansiosa.

Se trata de lograr un estado mental de serenidad. Cuando nuestra mente está sosegada, se fluye de manera incluyente permitiendo a cada quien su total expresión, sin amenaza ni culpa.

El sosiego es sin duda, un estado que nada tiene que ver con rasgos neuróticos automáticos e impulsivos, sino con la alegría y el respeto que merecen la celebración de la vida y la convivencia humana.

luisrey.delgado@grupolala.com