Para Reflexionar

Sorpresa de la madurez

Es verdad que el ímpetu y la pasión de los años de juventud cambian en la edad madura, pero eso no significa que mueren. Sólo se manifiestan de una forma más tranquila que en la época de los años juveniles.

La fortaleza física le abre camino a la experiencia de vida. El ser humano se preocupa más por el crecimiento interior que por la búsqueda de metas profesionales o el éxito, pues éstos son objetivos que se plantearon y posiblemente se cumplieron en la juventud.

La adaptación de la pareja es más fácil pues ambos logran comprender con mayor facilidad como es el otro. Los dos se concentran más en el hogar que en la vida social.La edad adulta está envuelta de mitos. Uno de los más consolidados es aquel en el que se piensa que la madurez inevitablemente forma parte del proceso de envejecimiento. Así, en la medida en que nos hacemos mayores, ganamos madurez.

De ahí, el shock que sufren muchas personas entre los 35 y 50 años, cuando descubren que no es así. Sus vidas han estado llenas de actividades y metas, pero de pronto se sienten a la deriva, perdidas, inseguras del futuro e incluso más inseguras de su pasado y de los logros que obtuvieron.

El esperado descubrimiento de la madurez, si no se produce, hace que muchos se sientan prisioneros de emociones que creían haber dejado atrás. El malestar llega a ser tan grande que muchos fingen para evitarlo.

Una primera reacción suele ser negarlo pretendiendo que nada ha cambiado o, en extremo opuesto, intensificando la actividad.

Otros hacen intentos desesperados para escapar desafiando al tiempo, teniendo una “aventura” con alguien, en casos más extremos, emprendiendo con energía una última apuesta para ganar autoestima y destacar mediante el juego, la bebida, las drogas o el sexo. Intento de llenar el vacío interior que deberían ocupar sus emociones y sentimientos integrados.

El resultado es con frecuencia una crisis en la edad madura que suele tomar al ser humano por sorpresa.  Sin embargo la segunda mitad de la vida nos ofrece la posibilidad de llevar una existencia más rica y creativa.

La madurez es un proceso que finaliza sólo con la muerte, lo cual quiere decir que tenemos toda la vida para ir madurando, para desplegar y desarrollar todas nuestras capacidades humanas, para construirnos a nosotros mismos en la dirección de la autorrealización personal.

Cuando existe una madurez personal adulta también es posible una Madurez social, que se  manifiesta en Capacidad de diálogo: Aceptación, interpretación benévola y reciprocidad. Así mismo en Capacidad de cooperación: servicio, disponibilidad y sana competencia. 



luisrey.delgado@grupolala.com