Para Reflexionar

Solidarios

Nos impacta mucho conocer fenómenos de violencia, maltrato, desapariciones,  robos, secuestros, violaciones…etc. Y tal parece que cada día crecen y afectan a más personas. Ante estos hechos nos hacemos muchas preguntas. Y, después de buscar respuestas surge una que es dolorosa: vivimos una crisis de valores. Nuestra sociedad, cada vez más globalizada, ha avanzado en términos tecnológicos, científicos y ambientales; pero como comunidad ha retrocedido en la convivencia social, hasta el punto de vivir sin respeto y sin conciencia del otro.Hemos llegado a avances tecnológicos impresionantes, cada vez resulta más fácil comunicarnos en tiempo real con personas que están al otro lado del mundo; las distancias no son un reto para nuestros medios de transporte; y sin embargo cada día parece que somos más egoístas, mezquinos y poco éticos.En cualquier religión que profesemos, es mandato divino el amor al prójimo; todos estamos en la obligación de acoger al otro, de aceptarlo como es, de respetarlo, ayudarlo y protegerlo. Y esto se logra a través del valor de la solidaridad. Descubrimos que hay ausencia de moral, cuando se trata de abuso, agresión o maltrato, incluso en la convivencia escolar el bullying es una alerta social que pone en peligro la convivencia humana.La solidaridad es un valor que implica brindar apoyo y servicio a los demás en todo tipo de necesidades. A través de la solidaridad se logra la convivencia sana en cualquier grupo, porque exige conocer y respetar las diferencias. Por eso, cuando la solidaridad está presente en la familia, comprendemos el valor de un grupo unido y por ello cuidamos los intereses comunes.En familia y a manera de juego, surgió un aprendizaje de la solidaridad, resulta que una vez, los miembros de una familia asumieron roles que le correspondía cumplir a otros. Un domingo, la mamá asumió una de las responsabilidades del hogar que tiene el papá, como llevar a lavar el automóvil o cosas similares; el papá planchó la ropa de la semana y el hijo cortó el pasto. A través de este juego cada uno de los integrantes de la familia logró ponerse en el lugar del otro y comprender lo que aporta al beneficio de todos.Generalmente somos solidarios en algunas épocas del año cuando se presentan situaciones que afectan a cientos de personas: inundaciones, derrumbes, sismos, entre otros, que suelen dejar gente damnificada. También llegamos a sentirnos solidarios cuando alguien nos propone contribuir económicamente en campañas de mercadotecnia social tipo teletón, con lo cual pensamos que ya llenamos nuestra cuota solidaria del año. Sin embargo la solidaridad que contribuye al bien común es un valor personal, familiar, grupal y social de todos los días, la vida solidaria es una manera de ser y estar en el mundo, es responsabilidad nuestra y no solo de las autoridades. La urgencia y emergencia social en la cual vivimos nos apremia a vivir la solidaridad en todos los momentos de la vida, a ponernos en los zapatos de los demás, a contribuir todos los días para construir un mejor lugar para vivir. 


luisrey.delgado@grupolala.com