Para Reflexionar

Silencio

Se dice del silencio que es un estado en el que no hay ruido. En la música es el intervalo en que se deja de tocar o cantar, una pausa. Pero existe el silencio que tiene que ver más con lo que se produce en el interior de la mente que con el hecho de mantener la boca cerrada, un espacio que brota después de acallar el ruido que producen los diálogos y divagaciones internas, “la mente, al igual que las aguas, vive agitada en la superficie y sosegada en la profundidad”.En un mundo lleno de ruido, anhelamos “desconectar” y encontrar un lugar tranquilo lejos del zumbido de la tecnología, las demandas del trabajo, los gritos de los niños, la insistencia de la publicidad y la propaganda. Escapar, aunque sea pocos minutos, y hallar descanso en nuestro interior es un anhelo casi universal. Este descanso, proporciona la frescura y fuerza que necesitamos para hacer frente a las presiones de la vida cotidiana en la era del ritmo rápido.Aunque a veces el ruido de la sociedad actual nos impide meditar acerca de las cosas importantes de la vida, buscar momentos de recogimiento, meditación, contemplación, retiro y silencio se convierten en una necesidad para el equilibrio, salud e integración de nuestra vida y nuestro desarrollo humano.El silencio es algo magnifico: momento de reflexión sin prisas, de tranquilidad; el reposo tras una agotadora jornada. Incluso el no tener urgencia en opinar. El silencio nos invita a prestar atención a las cosas cotidianas: concentrar todos los sentidos. El cultivo del silencio no sólo permite aflorar soluciones a los problemas del camino, sino que también amplia horizontes y facilita el orden de las cosas. Vivimos en el seno de una cultura con ruido y tal parece que el silencio denota una atmósfera de tristeza derivada de las ausencias, pero en realidad el silencio aquieta el murmullo mental y facilita la apertura de la consciencia con el “darse cuenta” ya que es un estado en el que se procesan las emociones y las ideas. El silencio es un vacío donde todo es posible y desde el cual, a menudo, la genialidad brota.Además el silencio es una necesidad neurofisiológica que reorganiza complejos procesos de nuestras conexiones nerviosas. El silencio disuelve las contradicciones y permite observar las partes internas como en un escenario donde nuestra consciencia se convierte en el “observador atento” capaz de seguir el hilo de los pensamientos y sentimientos que pasan. Tras el silencio consciente la mente vuelve al mundo con mayor claridad y perspectiva.A pesar de que podemos aprender mucho de una conversación, también podemos sentir la necesidad de guardar silencio, de observar, de ser testigos. En ocasiones hay que dejar hablar al lenguaje del silencio, de la contemplación, que es capaz de responder nuestras mayores dudas. “de lo que no se puede hablar hay que callar”. Hacer silencio no es sólo ausencia de ruidos, sino una actitud atenta que fluye y observa, de atención ecuánime y consciencia despierta. 


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