Para Reflexionar

Sabiduría

Erudición se refiere a la cantidad de conocimiento sobre una o varias disciplinas. Sabiduría se dicees "conocimiento profundo en ciencias, letras o artes", pero la esencia del concepto es la "conducta prudente en la vida". Sabio es el que se comporta con prudencia, con "capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo y orientar su conducta hacia el camino correcto".

Para ser "sabio" no bastan conocimientos, no son imprescindibles. Un ignorante de la filosofía, puede ser más sabio que un filósofo. No es raro encontrarse con gente humilde del campo dando muestras de profunda sabiduría, expresada en palabras simples o en actitudes espontáneas. Asimismo, existen personas con gran erudición y que no "saben" vivir.

Para el crecimiento personal disponemos de conocimiento contenido en libros y revistas. Innumerables organizaciones y maestros nos ofrecen enseñanzas y, en algunos casos, hasta la iluminación inmediata. Algunos dominan muchos de esos conocimientos y pueden nombrar de memoria todos los chacras del ser humano, especificando formas, números de pétalos, etc. o los distintos niveles del astral, todas las jerarquías cósmicas, etc. Otros pueden citar y recitar párrafos bíblicos sin equivocarse.

Pero cuando el afán de saber está huérfano de espíritu, vacío de valores trascendentes y, sobre todo, carente de actitudes y conductas coherentes con esos valores, nos encontramos frente a un tipo refinado de consumismo, que busca más lo aparente que la esencia.

Seguramente el ignorante no conocerá conceptos y razones de su comportamiento, pero si éste ha sido "prudente", en el sentido de ser capaz de discernir -por sí mismo - entre lo malo y lo bueno y ha optado por esto último, estaremos ante un sabio. En cambio, si pasamos toda nuestra vida luchando por ganar dinero más allá de lo necesario para vivir o si la dedicamos obsesivamente a estudiar y dominar el conocimiento, es muy probable que nuestra conciencia se obnubile y no percibamos que no estamos siendo "prudentes" y que nos podemos alejar de nuestro destino trascendente.


luisrey.delgado@grupolala.com