Para Reflexionar

Proyecto de Vida

Cuando consideramos nuestro proyecto de vida, nos preocupamos por responder las preguntas esenciales de quienes somos, hacia dónde vamos y quiénes nos acompañarán. Implica un proceso de reflexión profunda y continua que nadie puede responder por nosotros y para lo cual se requiere una dosis de coraje que también, nadie nos regala.

Obviamente existe una gran diferencia entre "improvisar" la vida y "tener la disposición de dejarse sorprender por los acontecimientos de la realidad”, el "momentismo" (o vivir el momento sin sentido), los vínculos pasajeros, las relaciones poco profundas y nada comprometidas… son una constante en nuestra época, así como el "deber ser" como mandato que limita la existencia.

Esto produce desorientación y sufrimiento, pues se vive de modo inconsciente, disperso y abarcando solo lo que llega; no hay coherencia interna entre el modo de sentir, pensar y actuar; se deja que las circunstancias y los demás decidan por nosotros. Se carece de planes claros y sentido de unidad en los aspectos de la vida

La posibilidad de dejarse sorprender, implica estar abiertos a la novedad, a eso no pensado que la vida nos presenta y que por algo resuena en nuestro interior y nos convoca. Sin embargo proyectarnos, es la esencia de la vida humana. El proyecto personal depende de múltiples factores, pero sobre todo de la profundidad que queramos darle a nuestra reflexión y del grado de coraje que le pongamos a la vida.

El Proyecto no es uno y para siempre... La edad ideal para los proyectos es la primera juventud; sin embargo el carácter propio de cambios de esa edad, hace que nuestros proyectos de juventud no sean siempre los que perduren a lo largo de la vida. La clave está en Re-proyectar en cada etapa, a partir del análisis de cada momento de nuestra historia.

La elección de una profesión, la decisión de tener hijos o no, un concepto acabado de qué es el amor para cada uno y en cada época de la vida, un ideal al que aportar nuestro pensamiento y trabajo… van configurando un proyecto de vida. Saber hacia dónde vamos, porqué y para qué, es la posibilidad de transitar hacia una vida más plena, más allá de las vicisitudes que ella nos presente.

Integrar nuestro proyecto de vida es fundamental. La pareja, la decisión tener y cómo criar a los hijos, la realización profesional… Estos asuntos vitales, si van para diferentes lados, son una fuente de sufrimiento. Por ello las preguntas imprescindibles del ser humano son: Quién soy, Hacia dónde voy y Quiénes me acompañan... Nunca es tarde para detenerse y ensayar respuestas.

La plenitud o felicidad o esa especie de grado aceptable de satisfacción consigo mismo, es una tarea siempre posible.


luisrey.delgado@grupolala.com