Para Reflexionar

Presión social

Las normas, el estatus de los grupos y la convivencia forman parte de nuestra vida y de nuestro desarrollo humano pero también la presión social sobre el individuo. La presión social influye en la personalidad de una forma positiva o negativa, que lleva al individuo a sentirse incómodo consigo mismo y quizá hasta emprender actos o plantearse ideas que, de no ser por el entorno social que le presiona, no había considerado antes. 

Las actitudes del ser humano dependen de su percepción de la vida, resultado de su aprendizaje y el entorno en el que ha vivido. Las actitudes pueden ser muy sólidas y pueden sobrellevar la influencia de los grupos sociales o no. 

La presión social es especialmente fuerte en la adolescencia, cuando el grupo influye en la forma de pensar y de actuar, cuando la personalidad del adolescente es vulnerable. Por ello es importante educar a temprana edad en valores y principios sólidos para que, cuando jóvenes y adultos, puedan resistir la presión social. 

Por ejemplo, hoy los jóvenes de ambos sexos se inician más tempranamente en la vida sexual, lo que conlleva una forma de presión en grupo, que para ser aceptados van por caminos que de otra forma no habrían elegido libremente.

Por otro lado, uno de los problemas a los que se enfrenta la familia y la sociedad hoy en día, es que se considera común fumar a temprana edad y experimentar con drogas fuertes; la inclinación de muchos jóvenes por las drogas son resultado de las actitudes de presión social. Los que suelen ceder, no lo hacen tanto porque disfruten de ello sino porque temen ser rechazados y quieren encajar. Con ello toman caminos equivocados y dejan que la presión influya en su vida con lo que renuncian a sus principios y su individualidad.

La presión social puede hacer que las personas no sean realmente libres y vivan en un mundo en el cual tienen que cumplir estándares sociales, cuidar la imagen pública o el miedo a quedarte solo. Una personalidad débil y superficial sucumbe más fácilmente a la presión social llegando a orientar su vida con base en lo que es socialmente aceptado o no, sin apego a un verdadero código de conducta personal de principios y valores.

Habrá que tener cuidado y mucha claridad en el pensamiento cuando se delibera que el indicador de ser infeliz e ignorante es definido por la presión social y no por principios y valores. El deseo de ser aceptado por los demás es natural, pero conseguir esa aceptación sacrificando integridad es perder libertad, sólo por encajar en un grupo.

Defender con firmeza los principios correctos nos hace más fuertes de lo que creemos, ganamos respeto de los demás y podemos influir en otros para bien.



luisrey.delgado@grupolala.com