Para Reflexionar

Pensamiento y acción

El mundo se ha vuelto complejo y la velocidad de los acontecimientos nos arrollan. Quien ejercita el pensamiento, aunque sea de manera leve, busca en los medios de comunicación o en las redes sociales información y novedades.

Sólo dedicamos a las noticias unos minutos y es difícil que surja la necesidad interna de procesar todos estos datos dispersos para analizarlos y obtener conclusiones propias.

Ante la falta de voluntad y tiempo para dedicarlo al pensamiento, el conjunto de la sociedad dejamos recaer la responsabilidad de pensar en los intelectuales y la de actuar en los políticos. El resultado del divorcio entre la ética y la política, entre el pensamiento elevado y la acción social lo tenemos a nuestro alrededor. La corrupción ha infectado el cuerpo político, social y económico hasta gangrenarlo. La ignorancia ha tomado el control de nuestra participación social. Cada uno busca en su particular tribu el refugio ante unos problemas que sólo podremos superar desde la generosidad, la comunicación sincera y la cooperación.El primer paso es reconocer que buena parte de los problemas sociales que nos afectan provienen de nuestra propia crisis interna. Podemos seguir confiando de manera ciega en promesas de partidos políticos, pero lo cierto es que la única vía de escape a este callejón sin salida en la que nos hemos metido parte de un cambio interno en nuestro modo de percibir la naturaleza, de pensar y de actuar en sociedad.

El primer paso se debe dar en la escuela. Ahí donde nuestros niños y niñas tienen que aprender a conectar con la naturaleza, a desarrollar sus habilidades manuales e intelectuales y a sentir un sincero amor por la tierra. Hay que hacer todo lo posible para que nuestros jóvenes puedan tener vida interior, libres de doctrinas opresivas. Necesitarán, sobre todo en el tiempo que les ha tocado vivir, desarrollar una elevada capacidad de síntesis. Cuanto más rico sea su mundo simbólico y su dominio del lenguaje más fértil será su imaginación y su creatividad.

Nuestros jóvenes son capaces de construirse un sólido andamiaje intelectual. Jóvenes y mayores debemos unir nuestros esfuerzos y voluntades para erigir un mundo cimentado en la bondad, la verdad y la belleza para una verdadera participación ciudadana en los asuntos comunes. Hacernos cada día más sabios para enriquecer nuestra propia vida y dinamizar la cultura y el arte. No hay verdadera ciudad sin ciudadanos comprometidos. “sólo pensando las cosas a medida que se las vive, y viviendo las cosas a medida que se las piensa, puede decirse de un hombre y de una sociedad que piensan y viven de verdad”. (Patrick Geddes) Sin este constante tejer entre la vida interior y la exterior el cambio que necesitamos no llegará. 


luisrey.delgado@grupolala.com