Para Reflexionar

Negligencia

Ya hemos comentado que la Inseguridad, dificultades económicas y rezagos sociales se suman a la desconfianza y desánimo que prevalece en nuestro entorno. Hemos sufrido muchos años de perplejidad. Nuestros sentimientos se unen, con el deseo de que nuestra sociedad mejore su calidad de vida.Intentar el autoengaño mediante el convencimiento de que estamos muy bien y otros están peor que nosotros no nos lleva a ningún lado, lo más que lograríamos es quedarnos como estamos y “hacer nada” nos dejaría más atrasados que ahora. Somos conscientes de la tragedia social, al descubrir el deterioro en el cual nos hemos sumergido y reconocer que sufrimos un menoscabo no solo económico sino además organizacional y cultural, en donde existe una crisis de credibilidad institucional que pone en riesgo la viabilidad de la colectividad.La falta de dedicación, descuido o abandono con el que efectuamos nuestras operaciones es lo que conocemos como negligencia. Generalmente se califica de negligente a quien no cumple diligentemente con las funciones para las cuales se le confirió un cargo y esto es totalmente correcto, pero lo es también la sociedad cuando no se comporta a la altura de sus obligaciones.Se es negligente cuando no se exige a los gobernantes cumplir con lo que prometieron y realizar sus funciones con estricto apego a la normatividad, se es negligente también cuando se deja la política solo a los políticos y se circunscribe la participación ciudadana en la emisión de un sufragio, la mayoría de las veces desprovisto de análisis.Padecemos los efectos de una cultura del “ahí se va” o “a mí qué”, como manifestación de falta de compromiso para con nuestras obligaciones, sean estas laborales, familiares o sociales. En esta forma de pensar y de comportarnos encontramos a la prima hermana de la negligencia que es la apatía, la cual se presenta como falta de interés o dejadez con la que se atienden uno o varios asuntos importantes.La falta de interés puede tener uno o varios orígenes, en buena medida la apatía tiene como base la ignorancia, el desconocimiento de aquello que nos es obligado conocer, dado que “nadie ama lo que no conoce”, en una asociación de ideas “si conocemos a medias amamos a medias”. Se requiere del compromiso para superar las trabas de la ignorancia, negligencia y apatía. 


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