Para Reflexionar

Motivación

Todos gozamos de un grado de libertad, lo mas incondicional posible, por ello nadie puede hacer que otro haga lo que no quiere hacer. Y de la misma manera, nadie puede hacer que yo haga lo que no quiero hacer. Sólo es posible presentar alternativas, opciones y quizá posibles consecuencias que alienten a una persona a elegir hacer o no hacer algo.

La motivación externa opera por premios y castigos. La motivación interna opera de acuerdo a valores y compromisos personales. Aunque la motivación externa parece más rápida o expedita, la única motivación que genera resultados de calidad es la motivación interna.

Sabemos que el dinero por sí mismo no motiva el rendimiento. La insatisfacción con el dinero, sin embargo es un serio desmotivador. Lo que motiva -y especialmente motiva a los colaboradores inteligentes, a los jóvenes, a los equipos de trabajo- es lo que motiva a los voluntarios: desafío, creer en la misión, aprender, ver resultados, objetivos inspiradores, tareas que hagan sentido por la satisfacción y los motivos de celebración.

No nos es posible manipular el entusiasmo y la creatividad de otro; mucho menos la pasión, sólo podemos mostrar formas de comportamiento e invitar a probarlas, brindar información acerca de la situación y de las consecuencias de los cursos de acción. La persona decide qué hacer. Este es el enfoque subyacente al trato voluntario. Sin coerción, las personas cooperan mediante el intercambio de valor por valor.

La persona se esfuerza cuando el valor (material e intangible) que deriva de su empleo es mayor al que podría derivar de cualquier uso alternativo de los recursos (tiempo, esfuerzo, etc.) necesarios para cumplir con su labor. Para lograr un alto desempeño, un líder y su equipo diseñan en común y operan con altos niveles de eficiencia y calidad. Existe motivación cuando las personas logran sus objetivos individuales y organizacionales.

Nadie puede satisfacer las necesidades de otro. Lo que los líderes ofrecen son oportunidades para que cada uno satisfaga sus necesidades; les corresponde a los integrantes del equipo decidir si esas oportunidades constituyen formas efectivas de acuerdo a sus intereses e inquietudes.

Para ofrecer alternativas valiosas, es necesario comprender los intereses humanos fundamentales: Supervivencia y sentido, amor y pertenencia, poder y control, libertad y determinación, recreación y alegría.

Un buen líder es capaz de leer lo que motiva intrínsecamente al otro, comparte sus propias motivaciones internas e interactúa intercambiando valor por valor, esto hace la diferencia en los resultados. La pasión por lo que hacemos y queremos lograr es una motivación interna alentada solamente por los estímulos externos, la presentación de alternativas, la reflexión de posibles consecuencias, pero siempre un impulso de adentro hacia afuera.

luisrey.delgado@grupolala.com