Para Reflexionar

Miedo

l miedo, dicen los especialistas, es una emoción que reconocemos a través de una serie de cambios fisiológicos relacionados con el sistema nervioso autónomo y el endocrino, su sentido básico es el de protección ante estímulos peligrosos, pero el ser humano, por su forma de vida, saca de contexto el carácter innato del miedo y lo coloca en estados similares sin esa función protectora.
El miedo es una reacción de protección por parte del organismo, por ello estamos equipados de mecanismos naturales dependiendo de la situación concreta  en la que se produzca. De tal manera que reaccionamos ante el miedo que experimentamos de diversas maneras: -el ataque. -la huida. -la paralización o algunas conductas ínter sociales de sumisión frente a algo o a alguien que domina.
Son pues mecanismos de supervivencia y protección, sin embargo los seres humanos “abusamos del miedo” pues hay comportamientos cuyas reacciones fisiológicas son similares, pero que están muy lejos de cumplir con la función de protección.
Existen diferencias entre, miedo, ansiedad, estrés y preocupación. (1) Miedo: reacción  de supervivencia del cuerpo ante una amenaza  inmediata. (2) Ansiedad: reacción del organismo, a nivel cuerpo y mente, ante una amenaza, menos inmediata a la que la persona puede poner fin. (3) Estrés: reacción continuada del organismo, ante una amenaza que sigue sin resolverse. Y la (4) Preocupación: igual a la ansiedad, pero el organismo no ejerce ninguna influencia, sobre ello.
Los seres humanos sentimos miedo, cada vez que enfrentamos una situación nueva, esto es, relativamente frecuente a lo largo de la vida, luego el miedo no se supera nunca mientras sigamos viviendo, eso sí, podemos aprender (y de hecho es lo que hacemos) a manejarlo para que no nos paralice o nos invalide.
Ante una situación atemorizante hay que asumir una postura de auto crecimiento y aprendizaje (“de ésta situación saldré fortalecido y con más recursos”). Es la confianza de saber que es habitual sentir miedo ante situaciones imprevistas, novedosas. etc.
Se vale, pues, sentir miedo y reaccionar de acuerdo al grado de amenaza que se experimente, pero cuidado, habrá que calibrar bien la amenaza para no caer en ansiedad o estrés innecesarios que van minando nuestra calidad de vida.


luisrey.delgado@grupolala.com