Para Reflexionar

Metas personales

Muchas veces expresamos que algo fue una “llamarada de petate”. Frase popular muy usada en México que todos conocemos y que se refiere a que se propone iniciar algo con mucho entusiasmo, pero que nunca se aterriza o el entusiasmo se extingue muy rápidamente.
Cuando hablamos de proyectos personales o de trabajo, estamos con la mejor disposición del mundo para iniciarlos, para dar ideas, para proponer y definir todo lo qué podemos hacer. Sin embargo, a los pocos días, es como si nunca hubiéramos hablado de nada. Todos tenemos buenos propósitos en nuestra vida,  hacer una dieta, escribir un libro,  nuevos proyectos en la empresa,  re diseñar algo en nuestra casa, etc.  La verdad es que el problema no es el tener ideas, sino el cumplirlas. “Tenemos buena iniciativa pero mala terminativa”. Al momento de que la motivación inicial desaparece y el ritmo de nuestro día a día nos absorbe comenzamos a dejar lo que planeamos, pasa a segundo plano y no terminan de ejecutarse.
Lo más recomendable es que podamos escoger o trabajar una meta a la vez, ya que “el que mucho abarca poco aprieta” si nos concentramos en una meta, la eficiencia en el tiempo y en la productividad será mucho mayor. La claridad en las metas es crucial y a la meta debe adjuntarse un plan de acción. Si logramos ver las tareas prácticas, realizables en el tiempo y modo en que queremos hacerlas “si nos vemos haciéndolas” comenzaremos adecuadamente.
Considerando las habilidades que tenemos y los recursos con que contamos y cómo estos pueden ser canalizados de la mejor manera. Habrá que organizar también estos recursos y habilidades la mala organización de los recursos puede matar el progreso hacia una meta,  una buena organización de ellos,  puede ayudarnos a ser más diligentes.
Las personas que no organizamos nuestro tiempo somos las más propensas a dejar las cosas a medias y convertirnos en “llamarada de petate”. Otros, aún cuando tenemos una agenda, aunque contamos con un calendario en el celular o un programa en la computadora, simplemente no cumplimos con la tarea, nos falta disciplina. De nada sirve tener todo organizado y metas claras si nosotros mismos no cumplimos con lo que hemos planeado.
Quizá algunos de nosotros necesitemos compartir nuestras metas con alguien de confianza que nos ayude a rendir cuentas de nuestro avance y contar con su apoyo y supervisión alguien a quien le importamos y a quien le damos permiso de preguntarnos sobre nuestros avances y que nos ayuden a no dejar las cosas a medias. Esa persona nos puede ayudar con libertad hacia el cumplimiento de nuestra meta. Y con ésa persona podemos celebrarlo.
Celebrar el logro de pasos hacia nuestra meta principal es también una manera de mantener la velocidad “inicio galopante, pero velocidad constante”. La celebración de una meta alcanzada puede ser el motor de impulso  para seguir adelante con la siguiente meta.


luisrey.delgado@grupolala.com