Para Reflexionar

Mentir

En su etapa más infantil, la persona no posee competencias para gestionar todas las situaciones que le rodean. Por eso a veces recurre a la «mentira”, como medio para sacudirse de responsabilidades. Los niños no poseen elementos relacionados con la ética acerca de la realidad y por ello “reacomoda” la realidad desde su mundo limitado. Inicialmente la mentira es un medio para evitar consecuencias negativas.Esto que es normal en los niños pequeños es materia educativa por parte de los padres. Enseñar desde edades tempranas acerca de la responsabilidad de las acciones es algo que posibilitará a los niños en su vida adulta para la responsabilidad. Corregir es educar. Cuando la corrección no está presente, el niño crece integrando la mentira en su persona, como modo de obtener ganancias. De este modo el uso de la mentira se convierte en abuso. Así se pierden las referencias y se produce con facilidad la anestesia de la moral. La persona que comienza a integrar la mentira en su vida de forma sistemática la convierte en costumbre, perdiendo la capacidad de análisis y autocrítica. Hasta los más pequeños asuntos están salpicados de medias verdades.Este estilo de comportamiento condiciona el sistema de creencias de la persona, es decir, que de tanto mentir se genera una mezcolanza entre fantasía y realidad, de difícil resolución, “se cree sus propias mentiras”. Así, se adopta un modelo de vida, construyendo un personaje irreal para recibir recompensas externas. Cuando este falso personaje llega a ser creíble para el propio individuo, se desarrollan los desequilibrios y los trastornos mentales.Mentir no está bien. Sin embargo ocurren situaciones en las que esconder parte de la realidad puede que no sea tan negativo. Y estas situaciones deben ser analizadas por la persona siempre en función del bien ajeno. Esto puede ser cuestionable, pero hay ocasiones en que no decir la verdad trae más beneficios que la verdad completa. Sin embargo estas situaciones son contadas y perfectamente limitadas.Lo más importante es que a las personas, a la vida familiar y social nos crecen los problemas cada vez que mentimos. Como siempre, “la verdad nos hará libres”. 


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