Para Reflexionar

Interioridad

Con “vida interior” entendemos cosas diversas. Para muchos consiste en lograr tranquilidad interna, aislarse de problemas y complicaciones del mundo exterior, alcanzar fuerza, equilibrio, etc. Para otros, vida interior significa cultivar calidad en el pensar y sentir, calidad que luego se manifestará en la vida profesional y social, proporcionándoles mayor intuición e inspiración.

Para otras personas, vida interior significa dirigirse a Dios y armonizarse con esa fuerza superior en el amor y la paz, para vivir de un modo positivo.

Para otras personas, se trata de “ver” lo que ocurre dentro, desenmarañar los enredos, de lo que son las ideas, condicionamientos, costumbres, influencias, cosas adquiridas, intentan llegar a la identidad última de su ser, más allá de todas las formulaciones, limitaciones y condicionamientos mentales. Vida interior se asocia con reflexión, meditación, retiro, oración, introspección, interior es el reverso de exterior que es corporalidad, actividades, aceleres, ocupaciones. Lo interior es aquello que no se ve directamente.

Podemos conocer y hasta fascinarnos por el exterior de una persona, por su belleza e inteligencia, pero para conocerla necesitamos considerar su interior, su corazón, su modo de ser y su visión del mundo. Vida interior significa la profundidad humana. El interior, lo profundo, emerge cuando el ser humano se detiene, calla, comienza a mirar dentro de sí y a pensar seriamente.

Cuando se plantea cuestiones decisivas como el sentido de la vida, y el significado de ese universo de cosas, trabajos, sufrimientos, luchas y placeres. Las religiones y filosofías, se ocupan de estas cuestiones.

Pero es ilusorio pensar que con asistir a los cultos o con adherirse a alguna visión del mundo se garantiza una vida interior. Todo eso importa, pero sólo en la medida en que produce una experiencia de sentido, un nuevo significado y un cambio vital. La vida interior es una dimensión de lo humano.Vida interior supone escuchar las voces y los movimientos que vienen de dentro, del yo profundo, cargado de anhelos y búsquedas, con exigencia ética que nos invita al bien, para uno mismo y para los demás. Cultivar ese espacio interior es un asunto de ampliación de la conciencia.

El efecto inmediato es energía renovada que permite encarar los problemas cotidianos sin excesiva agitación. Quien posee vida interior irradia una atmósfera benéfica y transmite paz a quienes le rodean. 


luisrey.delgado@grupolala.com