Para Reflexionar

Fortaleza personal

Ante situaciones adversas algunas personas se convierten en víctimas, culpan inmediatamente a “otros” por su tragedia. Algunas se cierran, sintiéndose indefensas y abrumadas. Algunas personas se enojan y lastiman al que está cerca. Otras, sin embargo, buscan dentro de sí mismas y encuentran maneras de manejar la adversidad. Eventualmente hacen que las cosas salgan bien.

Estas personas son las que poseen verdadera fortaleza.

Personas con capacidad para sobrevivir a las crisis y a las extremas dificultades. Alcanzan el equilibrio emocional y se adaptan. También crecen espiritualmente a través del reto y con frecuencia logran convertir la adversidad en oportunidad, la experiencia en madurez y sabiduría. La fortaleza conlleva la capacidad de doblarse sin romperse y la capacidad de, una vez doblado, volver a enderezarse.

La fortaleza nos ayuda a distanciarnos del desánimo (realismo sin esperanza) del cinismo, incapaz de ver lo positivo de la realidad y del fatalismo, que parece hacernos perder la memoria de la fuerza de nuestro espíritu. Las experiencias más terribles de nuestras vidas, a pesar del dolor que conllevan, se convierten en experiencias de superación y autodescubrimiento.

Tener fortaleza significa asumir nuestro pasado con tres condiciones: admitir la verdad, aceptar responsabilidad y saber perdonar. Cuando alguien confronta fracasos que no puede controlar se convierte en un ser indefenso. La indefensión se convierte en desesperanza y se incrementa hasta llegar a la depresión. Redescubrir nuestra espiritualidad resulta urgente.

Ahí en nuestro ser existe la fortaleza que nos da la posibilidad de transformar la adversidad en oportunidad, el dolor en aprendizaje y descubrir el sentido de vida que está más allá de todo sufrimiento. La fortaleza interior viene de la combinación de enfrentar la cruda realidad sin perder la esperanza.

Hay que ir hacia adentro de nuestro ser, (o aprender a conectarnos interiormente) para encontrar las respuestas y la claridad que nos lleven a recuperar el equilibrio, el centro y la fortaleza que necesitamos para afrontar la vida de una manera positiva.

La fuerza interior es la capacidad de resistir a los momentos difíciles, capacidad de ser feliz a pesar de las adversidades que inevitablemente, en mayor o menor grado, todo el mundo experimenta. Encontrar la energía para seguir adelante en medio de las dificultades.


luisrey1@prodigy.net.mx