Para Reflexionar

Formación

Al convertirnos en padres, no tenemos un manual para aprender a serlo. Y los hijos tampoco vienen con instructivo. Siempre serán buenos los consejos en la formación de los hijos, sin embargo la educación, puede ser tan diversa como la intuición, el amor y la razón que los padres descubran para cumplir con ello. El ser padres es una mezcla de sentimientos y acciones frente a una responsabilidad formidable.

El cómo formar a nuestros hijos depende en gran medida de la etapa en la que se encuentren. Si se trata de un bebé, es común la manera de alimentarlo, dormirlo, bañarlo, cambiarlo, estimularlo con actividades propias del desarrollo inicial. Pero a medida que crecen, las formas de cómo actuar para lograr el mejor desarrollo físico, mental, emocional, espiritual e intelectual, cambia en gran medida en función de nuestra manera de ser, de pensar, de nuestros principios y valores.

Sin embargo, hay elementos básicos, de sentido común, en el compromiso de formar a nuestros hijos: el primero de ellos es el tiempo, ya que ni regalos, ni múltiples clases de natación y baile suplirán el tiempo que como padres debemos dedicar a nuestros hijos, ya se trate de un bebé o de un joven de 18 años. Se trata mostrar que ahí estamos, que son importantes.

Calidad es mejor que cantidad. El dar a los hijos un espacio en el que sólo nos dediquemos a ellos, procurando no atender cosas, es darles el espacio que merecen.

Otro elemento básico es el respeto, siendo papás nuestra función es definida, pero podemos lograr una relación amistosa dentro de un marco de respeto que debe ser premisa para la formación. Los pilares en la formación de los hijos deben basarse en valores sólidos y permanentes.

Y uno muy importante es el respeto.Sin embargo el amor es la pieza fundamental en toda relación, si amamos a los hijos y en el basamos nuestras actitudes, su sentido de pertenencia, el saberse queridos, valorados, respetados y aceptados será el medio ambiente facilitador para su desarrollo, los valores y la ética formarán parte del saber ser de nuestros hijos. Y esos valores se extenderán hacia los espacios que ellos ocuparán, en familia, trabajo, amigos y en la sociedad.La educación se adquiere originalmente en la familia.

Sumémosle y mantengamos el amor, el trato amable, cordial y respetuoso junto con la firmeza y los límites claros a esa educación y seguramente se acabarán los aspectos negativos que hemos atravesado como miembros de una sociedad lastimada.


luisrey.delgado@grupolala.com