Para Reflexionar

Escuchar

Cuando las personas sufren y se les escucha con verdadero deseo de comprender, dejándolas explayarse, sin querer contestar o precisar cada una de susafirmaciones, abren su intimidad.

Muchos lo necesitan desesperadamente, y lo hacen sólo cuando encuentran suficiente comprensión. Si no la encuentran, tienden a encerrarse en sí mismos, se amargan y acaban saliendo por los registros más imprevisibles y menos lógicos. 

Cuando las personas tienen la oportunidad y la suerte de encontrar alguien sensato que les escuche, es frecuente que desenmarañen sus problemas porque en el mismo proceso de verbalización de su problema, perciben la solución, cosa que difícilmente habrían logrado pensando ellas solas. Otros casos, más complejos, no será suficiente con explayarse para resolver los problemas.

Entonces harán falta orientaciones claras y bien ponderadas que ayuden a desliar la maraña. Son casos que suelen llevar más tiempo; por su complejidad hace que esas personas necesiten recorrer un camino antes de abrir suficientemente su corazón. Necesitan una preparación previa, un tiempo de conocimiento que facilite mostrar con confianza su propia intimidad. 

Es importante no caer en el consejo rápido y ligero después de una confidencia, la persona que se siente agobiada, no necesita un interlocutor que le conteste, discuta y critique, pues con eso sólo conseguiría una sobrecarga negativa a sus ya maltratados nervios; lo que necesita es una actitud de escucha, de interés, de comprensión: Es decir mucha consideraciónHay personas que digieren con facilidad las contrariedades y dificultades.

Hay otras, en cambio, cuyos sufrimientos parecen ir amontonándose en su interior, hasta que llega un momento que tanto peso dolorido parece superior a sus fuerzas. Es entonces cuando la presencia de otro puede ayudar a eliminar eso que no se ha sabido digerir día a día. Necesitan a alguien que les ayude con su actitud de escucha.

Escucharle produce alivio fundamentalmente porque exteriorizar lo que a uno le pasa produce un desahogo afectivo, ayuda a aclararse uno mismo de lo que le está ocurriendo y facilita caer en la cuenta de la mayor o menor importancia de cada una de las cosas que se están verbalizando. 



luisrey.delgado@grupolala.com