Para Reflexionar

Crecer

Cuando hablamos de los pequeños decimos que están creciendo, que su rapidez en crecer en muy notoria, los dejamos de ver un tiempo y nos admiramos de cómo han crecido en tan poco tiempo, pero a partir de un momento indeterminado cambia el verbo y a ese crecer le llamamos envejecer. Ese momento suele comenzar en la década de los treinta. Algo sucede a esa edad para que dejemos de crecer y comencemos a envejecer. Ciertamente es una distinción arbitraria, lo más natural sería que toda nuestra vida, desde el nacimiento sea un continuo crecimiento.
Esta separación la hacemos específicamente por nuestro cuerpo, pues físicamente dejamos de crecer, alcanzamos nuestra estatura máxima. El crecimiento entendido como la maduración de nuestro organismo es indiscutible. Sin embargo a esa edad experimentamos muchas otras cosas no relacionadas con nuestro desarrollo fisiológico y que tiene que ver con el crecimiento. A esa edad tomamos las decisiones más importantes que van a marcar nuestro futuro, es el momento de adquirir y asumir responsabilidades y compromisos vitales.
Alrededor de los treinta ya habremos formado una familia, tendremos un trabajo estable y quizá estemos pagando nuestra casa propia. En definitiva, habremos alcanzado cierta estabilidad. Nos preguntamos si es en este momento cuando se produce el cambio y comenzamos a envejecer. Quizá la llegada de la estabilidad sea el disparador de nuestro envejecimiento.
Según el diccionario “La noción de estabilidad es aquella que hace referencia a la permanencia de las características de un elemento o de una situación a través del tiempo.” Cuando llegamos a cierta estabilidad quizá esperemos que con el tiempo no experimentemos cambios tan notorios como cuando éramos niños, las personas que nos dejan de ver por un tiempo no notan tanto los cambios.
Obviamente cuando hablamos del crecimiento de un niño lo hacemos haciendo referencia a su crecimiento físico y cuando hablamos del crecimiento de un adulto hacemos referencia al mantenimiento de sus intereses e inquietudes durante toda su vida. Son dos conceptos distintos sin embargo cuando hablamos de crecimiento estamos hablando de la capacidad para aprender de ilusionarse por algo, de platearse metas y desarrollar habilidades y eso lo comparten en común tanto los niños como los adultos.
La acción y crecimiento de crecer es aumentar, en el caso de los seres vivos, se conoce como crecimiento al aumento de tamaño que experimenta un organismo por la proliferación celular. Pero el crecimiento humano es mucho más variado y complejo, seguimos creciendo cada vez que nos marcamos un objetivo, seguimos creciendo cada vez que aprendemos algo nuevo y seguimos creciendo cada vez que mantenemos la ilusión por conseguir una meta.
Seguir creciendo o comenzar a envejecer es entonces una decisión personal.



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