Para Reflexionar

Conexión familiar

Existe un énfasis que es necesario en nuestra cultura: énfasis en la relación de personas que se enriquecen recíprocamente. El ruido y el tumulto de la vida cotidiana a menudo ocultan la armonía que hace posible la convivencia, la relación y apoyo mutuo que sostiene la interacción humana en la familia. Énfasis en el proceso cooperativo, porque lo que habitualmente advertimos son diferencias y discordias. Nos detenemos en lo que traquetea, en las molestias y no ponemos atención a las pautas que hacen posible la vida familiar.
La lealtad, la responsabilidad, la tolerancia, el disfrute, la bondad y el compromiso de no provocar dolor son rasgos positivos de la vida familiar los cuales nos enriquecen recíprocamente. Cuando las personas crecen juntas, hay dolor, tensión y lucha. Lo consideramos normal, pero necesitamos concentrarnos más en el modo de llevarnos bien.
Las diferencias entre las generaciones y los sexos se describen en polaridades: los padres explotan a los hijos, los adolescentes luchan contra los padres, las mujeres hablan con una voz distinta y de emociones y los hombres tienen formas extrañas de comunicarse. El maltrato a los hijos, el abuso sexual, la violencia familiar, la mujer golpeada, el abandono de los ancianos son todos síntomas de la mala marcha de las relaciones. Ayudemos a la familia a buscar alternativas. Asumamos la tolerancia en las diferencias y la aceptación de las limitaciones. En lugar de subrayar el poder y la debilidad (villano y víctima) enfoquemos la complementariedad y la construcción de acuerdos.
Cuanto los miembros de las familias empiezan a verse vinculados y conectados entre sí, descubren opciones totalmente nuevas para relacionarse. Se descubren las pautas que los mantienen ligados, dejan de tratar de cambiarse unos a otros y comienzan a aprender a vivir juntos. Reconocer que cada uno de los miembros de la familia es una parte significativa del todo les permite a los miembros de la familia ser ellos mismos al estar plenamente unidos.
En estos tiempos se habla mucho de las “familias disfuncionales” y muchas personas se consideran sobrevivientes heridos, pero la familia tiene recursos inexplorados de apoyo, amor y cuidado, y el bien de los muchos será también el bien de cada uno.
No obstante la destructividad del poder abusivo, y que a veces el débil debe ser protegido y el cruel controlado (si es necesario por la fuerza) las familias, cuentan con variedad de recursos que tienen sus miembros y los modos como pueden cambiar, es decir, usar esos recursos de otra manera.
Esto significa aceptar las posibilidades y limitaciones de uno mismo y de los otros. Significa tolerar  incertidumbres y diferencias. También significa esperanza: esperanza de nuevos modos de vivir juntos. Esta es el énfasis que nuestra sociedad necesita oír: la conexión del yo-y-tú, la persona en el contexto, responsable ante los otros y por los otros. Necesitamos el coraje de renunciar a la ilusión egoísta y aceptar las limitaciones para vivir en relación y cooperación en una sana y armoniosa conexión familiar.


luisrey.delgado@grupolala.com