Para Reflexionar

Condiciones

En momentos donde la violencia nos impregna desde múltiples fuentes es de vital importancia contribuir y construir a partir de las relaciones cotidianas un mejor país. El cambio debe ser de adentro hacia afuera –de la persona y la familia a la sociedad– es el camino más humildemente poderoso.Desde sus primeras etapas de desarrollo, el ser humano aprende a relacionarse con o sin violencia. Existen formas de violencia destructivas además de la agresión física. La educación enfrenta su primera asignatura en la posibilidad de expresar de manera clara, directa, personal y a la vez respetuosa, sin adjetivos ni provocaciones. El lenguaje es el vehículo a través del cual trasmitimos respeto o no. El arte de informarle al otro como nos afecta su conducta de manera respetuosa y constructiva utilizando la primera persona y un lenguaje descriptivo. Cuando tú hiciste… yo me sentí así… Es algo tan sencillo y, sin embargo, resulta tan difícil sin caer en actitudes de sermoneador, enjuiciador, culpador, consejero, víctima o de corrector del prójimo… La práctica de la no violencia comienza con un acto de expresión y continúa con un acto de escucha.En algún momento de la historia de cada uno comenzó un proceso de deterioro cultural, todos llegamos al mundo como una expresión del misterio y grandeza de la vida. Todo lo que encontramos en los niños es pureza, honestidad, generosidad, confianza, inteligencia, valor, sencillez, no existe un niño que no sea totalmente noble, los niños son gente muy bonita sin embargo una vez que entramos en procesos educativos, de relación familiar y contacto con otros se aprende a lidiar en la vida con manías, ambiciones, miedos, mentiras, timideces, cálculos, hipocresías, en algún momento perdimos la belleza natural.Cuando se dan las condiciones mínimas de aceptación, respeto, valoración y afecto en la convivencia las relaciones son como tierra fértil donde las personas crecen; donde no tienen que pensar o percibir de manera uniforme, donde se aprende a conectarse para aprender unos de otros. Por otro lado, cuando están ausentes las condiciones mínimas el resultado es observable igual en un gabinete de gobierno, que en una escuela, organización o familia: Personas inteligentes y capaces –médicos, investigadores, profesores, obreros, comerciantes, psicólogos, funcionarios públicos, sacerdotes… de pronto funcionan de manera muy disfuncional y tonta; están tan ocupados en defenderse, atacarse o cobrarse afrentas… que pronto dejan de ser propositivos, creativos, constructivos, transparentes, empáticos… En lugar de sumar restan. No solamente no se escuchan unos a otros, lo más grave es que tampoco pueden escucharse a sí mismos en aquello que habita en sus profundidades: su vocación, su esencia, su misión… La incapacidad de expresarse y de auto descubrirse en el dialogo se convierte en una de las mayores y más costosa violencias que conduce a las personas a ser aun más violentas, irritables e intolerantes con el prójimo. 



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