Para Reflexionar

Cambiar

Estamos en este tiempo en que podemos ponerle cualquier calificativo excepto el de “fácil”. Una antigua expresión china dice: “Ojalá te toque vivir en tiempos interesantes”. Seguramente viene de épocas en que las cosas evolucionaban lentamente y la existencia era rutinaria, cuando algo cambiaba la vida se hacía interesante, pero peligrosa, llena de riesgos y de oportunidades.Hoy, el cambio no es bueno o malo en sí mismo. Dependiendo de la actitud con la cual asumamos los cambios pueden ser una maldición pero también una bendición; el cambio está presente en todo y con una vitalidad impresionante. Nos guste o no, es el signo clave de nuestra época.Los cambios son un proceso, un movimiento interno y un aprendizaje. Decidir que cambiar, cuánto y cuando deseamos cambiar para mejorar nuestra vida depende de cada uno. Cada cierto ciclo de  tiempo, surge en nosotros la necesidad de hacer cambios y lograr nuevos resultados en nuestra esfera personal y/o profesional.A veces, algunos cambios son forzados por situaciones externas y otros son conforme a un plan bien diseñado, pero sea como sea, lo importante es darnos cuenta de que la vida siempre nos está impulsando hacia nuevos y diversos desafíos. El mundo se encuentra en estado de constante movimiento y, en medio de este dinamismo, sabemos que somos seres con un sinnúmero de capacidades a desarrollar y desplegar en nuestra familia, trabajo y relaciones sociales.Cuando nos encontramos en el umbral de hacer un cambio, es importante, con mayor intención, reforzar nuestra lista de fortalezas personales que nos permitan sortear de mejor manera todo lo que venga. Junto con la lista de nuestros puntos fuertes hay que recordar aquellas situaciones en las que nos hemos sentido particularmente exitosos, ya que para cambiar, se requiere un nivel de fortaleza, alegría y solidez personal elevados. Todo cambio implica un movimiento de energía nueva en nosotros. Quizá por ello somos, resistentes a cambiar, por miedo a perder lo que hemos ganado, a menudo con mucho esfuerzo.Cada vez que decidimos cambiar  “y cuando ese cambio tiene un trasfondo que va en beneficio nuestro y de nuestro entorno” conlleva siempre recompensas para nuestro crecimiento. Nuestra principal responsabilidad debiera ser la de evolucionar/cambiar a medida que pasa el tiempo, orientando nuestros cambios con base en nuestros deseos y talentos.Cuando experimentamos, de corazón, que realizar un cambio va en nuestro beneficio directo y también repercutirá positivamente en nuestro entorno, ¡demos el paso!. Tomar riesgos en nuestra vida es saludable. El temor a lo desconocido nos conecta con la inseguridad y con la sensación de incapacidad de lograr nuevos resultados. Cuando damos un paso nuevo, con confianza, claridad y esfuerzo, influimos en nuestro crecimiento, fortaleza y solidez personal y social. 


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