Para Reflexionar

Apatía Cívica

En el actual contexto que vivimos lo que nos queda como ciudadanos es aliarnos para mejorar las condiciones de vida. Para ello es vital nuestra actitud participativa, con ética social, que contribuya al avance real de nuestro entorno.No es posible vivir aislados y mantener los ojos cerrados ante los problemas que enfrentamos.Sin embargo, existe una actitud generalizada de no participación, falta de conciencia cívica y apatía hacia los asuntos que nos rodean.

La apatía social es la falta de interés por hacer planes con los demás, la sensación de falta de sentido y también de soledad, conel dolor que produce la aparente derrota, el apático social deja de intentarlo, se aísla y detrás de esta aparente distancia, existe dolor y sufrimiento. En la sociedad actual, cargada de individualismo, muchas personas tienen la sensación de no encontrar su lugar, su sitio.La suma de decepciones personales conduce a la apatía social. La apatía nace cuando no hay creencias, cuando se pierde la identidad, cuando carecemos de sentido de pertenencia, cuando nada nos atrae, cuando no tenemos una ideología precisa, cuando no existen principios y cuando hemos traicionado nuestra cultura

Ahora más que nunca estamos convencidos de que si informamos y hacemos surgir “conciencia”, pronto tendremos mejores seres humanos, pues a lo largo de la historia, la participación de los individuos ha sido motor clave para lograr cambios políticos, sociales, económicos y culturales. Es importante dejar a un lado la apatía y la indiferencia; lograr que a través de la información y la educación sigamos un camino hacia la participación.El ser humano resuelve sus necesidades fisiológicasy otras necesidades, sobre todo las de su propia estima, cuando supera la desconfianza y sentimientos de inferioridad, haciendo equipo con otros, en convivencia cívica, para evitar el prolongado y crónico pesimismo que nos lleva a la apatía social.

No se vale ser negligente cuando los signos de malestar social son cotidianos. Somos un país que quiere resolver la desigualdad, un país en el que se despiertan sucesos que defienden la democracia y los derechos humanos, un país que necesita dirección, y más que nunca exige la participación ciudadana.

Uno de los antivalores es la corrupción. Además de pensar en el dinero que se ofrece a la autoridad para evitar una multa, por ejemplo, o ese dinerito extra con el que esperamos que nuestros trámites corran, la corrupción es una manera de saltarse las reglas sociales. Al lado de la corrupción está la falta de credibilidad, la violencia, la irresponsabilidad, la apatía cívica.Cada persona, interactúa influyendo en la realidad en la que se desenvuelve. Incluso la apatía o pasividad cívica influyen en la realidad. Lo malo por lo que atraviesa nuestro país tiene su causa más clara en la falta de participación ciudadana que en otros factores.


luisrey.delgado@grupolala.com