Para Reflexionar

Alegría

Para la experiencia común los sufrimientos forman parte de la vida de toda persona, sin distinguir razas, religiones, ni fortunas. El sufrimiento es propio de del ser y del crecer, se manifiesta en todos los procesos de nuestra vida y de nuestra muerte, con mayores o menores dolores, efectos positivos y negativos.
Somos seres complejos, limitados, imperfectos y mortales; siempre inacabados, incompletos y en constante proceso de cambio, de crecimiento y de desgaste, hacia el límite insuperable de la muerte. La vida (todo tipo de vida,  pero sobre todo la vida humana) es un gran “misterio” y el colmo de ese “misterio” es el inevitable desgaste que la vida sufre en su capital energético hasta llegar a la muerte.
Además, mientras vivimos, las personas realizamos nuestros procesos vitales con conciencia y libertad limitadas y condicionadas. Caben errores en nuestros juicios y opiniones. La incertidumbre, la inseguridad y algunos miedos nos acechan con preocupaciones y despistes que nos hacen difícil la relación con los demás y con nosotros mismos. Sufrimos y nos hacemos sufrir unos a otros, más de lo que quisiéramos. Y, en mayor o menor grado, todo esto resulta inevitable.
Sin embargo existe eso que es una sensación, un tipo de emoción, o quizá una estructura de conciencia que llamamos “alegría”. Todos reconocemos claramente de que hablamos al referirnos a la alegría, pero es difícil precisar esa experiencia con términos y expresiones. En el diccionario, desde una mirada externa, se define como: “un sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores”. En el origen etimológico, nos encontramos con que proviene del latín “alicer o alecris” y significa “vivaz, animada”. Podemos describirla inicialmente como: “Una emoción agradable de liviandad, brillo y apertura. Es como un sol que ilumina y transforma el paisaje”.
La alegría implica energía en expansión, no importa si poderosa o suave, siempre es centrifuga y se orienta en la corriente del dar. La alegría es como la poesía para Platón: es alada, liviana y sagrada. La alegría es ruptura y también libertad, por lo tanto es impredecible. Pero tiene condiciones: huye de la tensión, de la violencia y del sufrimiento”.
La alegría es una emoción que experimentamos cuando participamos en situaciones o acontecimientos positivos, cuando alcanzamos alguna meta que nos habíamos propuesto, o tenemos sensación placentera; se produce en situaciones que nos confirman el concepto de auto valía, cuando nos sentimos queridos/as por alguien que para nosotros es importante.
La alegría es esa sensación positiva de satisfacción y triunfo y hace que la vida nos resulte más agradable. La alegría nos ayuda a relacionarnos mejor con las personas de nuestro alrededor. Las alegrías son también parte de la vida de toda persona. Habrá que enfocarla bien ya que sin lucha, no se logra la victoria; sin victoria, no se alcanza la paz. Sin paz, la alegría humana será sólo una alegría aparente.


luisrey.delgado@grupolala.com