Para Reflexionar

Afectividad social

El afecto es una necesidad de todos y se refiere esfuerzo que un individuo realiza en beneficio de otro. En la complejidad de la estructura social, aparecen comportamientos que tienen como función mantener esa estructura como normas, valores, rituales y señales afectivas cuya función es mantener la cohesión social.

Las señales afectivas se expresan en un amplio repertorio de conductas típicas, cuya función es garantizar la disponibilidad afectiva de quien las emite con respecto a quien las recibe: La sonrisa, el saludo cordial, los signos de aceptación, las promesas de apoyo, etc., que comprometen a quien las emite y constituyen una fuente de afecto potencial para el que las recibe.Un grupo social no sólo necesita el apoyo en el presente, sino que también, necesita tener alguna seguridad de que este apoyo se mantendrá en el futuro.

La función de las señales afectivas reside en satisfacer esta necesidad de sostener la cohesión social.

Cuando una persona sonríe a otra le está transmitiendo la confianza de que puede contar con ella en el futuro, que es y será reconocido como miembro de su grupo y que, por tanto, está dispuesta a proporcionarle afecto cuando lo pueda necesitar.

El resultado es que la persona que recibe la sonrisa experimenta una emoción positiva. Las señales afectivas son un modo de incentivar la reciprocidad en el intercambio afectivo, puesto que el receptor de las mismas experimenta una obligación para compensar el afecto (potencial) recibido.

Si una persona que proporciona afecto real al otro, no emite señales afectivas, corre el riesgo de no ser compensado por el otro.

Así, no sólo ayudamos a los demás sino que, además, hacemos que lo sepan para que los mecanismos sociales de compromiso e intercambio recíproco actúen.El afecto es la necesidad que tienen todos los organismos sociales de recibir ayuda y colaboración de sus congéneres para poder sobrevivir.

El afecto se proporciona mediante la realización de cualquier clase de esfuerzo en beneficio de de otro individuo y, por tanto, es transferible y limitado. A medida que aumenta la complejidad social aparecen las señales afectivas, cuya finalidad es garantizar la cohesión y la reciprocidad en el intercambio afectivo del grupo.

La economía del afecto, en las relaciones sociales humanas, es enormemente compleja, las necesidades de afecto varían de unos individuos a otros. Así, los individuos más dependientes socialmente, como los niños, la gente muy mayor o enferma, etc., son los colectivos que más afecto necesitan para su desarrollo. 

Por el contrario, los individuos adultos que han experimentado un desarrollo adecuado, necesitan mucho menos afecto, pero pueden en consecuencia, proporcionar más afecto a los demás. 



luisrey.delgado@grupolala.com