Luis Petersen Farah

Policías municipales, agazapadas

A todos nos ha quedado claro que la situación de inseguridad y violencia ha cambiado. Los habitantes de Nuevo León entienden vitalmente la diferencia entre un escenario de guerra de cárteles y un escenario de violencia urbana.

El primero se caracteriza por la disputa por la plaza (que significa lucha por los permisos para delinquir), el sometimiento de la población y la explotación del mercado del crimen ahí donde se pueda.

El segundo es un escenario de inseguridad urbana, producto de un crecimiento rápido y desorganizado de la ciudad y producto también de la misma guerra de cárteles que dejó secuelas en todas partes: robos, asaltos, secuestros, extorsiones, grupos que no saben qué más hacer sino delinquir.

Bueno, y para combatir el primer escenario se requiere toda la fuerza militar. Se lucha contra grandes capitales destinados a armamentos para la protección de la droga y de los territorios conquistados. Para combatir el segundo, se requieren también cosas diferentes: acciones de prevención, vigilancia, procuración de justicia impecable, poder judicial a la altura, instituciones confiables, apoyo a víctimas, cooperación ciudadana, economía de crecimiento…

Y policías civiles suficientes, preparados y confiables, claro. Y precisamente ahí está el punto. En nuestro momento actual, las necesarias corporaciones civiles no sólo no están listas, ni siquiera están echadas a andar. La Fuerza Civil es una excepción, pero no está aún lista (falta la mitad al menos) ni será suficiente cuando esté lista. Las policías municipales (salvo la otra excepción: San Pedro) no han reaccionado ni siquiera para echar a andar un proyecto de reconstrucción después de las obligatorias limpias. De Monterrey, ayer hablaba aquí de que, según Margarita Arellanes, faltan mil cien elementos. Y no se nota que esté convocando… y es donde se puede decir que ha comenzado.

No hay avances en las policías municipales en la zona metropolitana ni afuera. Ni en las administraciones panistas ni en las priistas. Y no va a ser posible superar la nueva etapa de inseguridad urbana sin ellas. Me podrán decir que eso pasa en todas partes del país, pero eso es un pretexto. Parece que las autoridades municipales se esconden tras el árbol para ver pasar al Ejército, la Marina o la Fuerza Civil.