Se están yendo al diablo las instituciones

Nadie las mandó hasta allá, al menos no con tanta fuerza, pero las instituciones se están yendo al diablo. Será por el fin de los periodos de gobierno municipales y estatal, o será el sereno, pero casi nadie se salva.

En San Pedro se robaron piezas de joyería del acervo del museo El Centenario. Según el reportaje de Gustavo Mendoza, publicado aquí, se cree que el robo tuvo lugar hace un par de meses, pero hasta ahora era un secreto. Ya hay denuncia, pero se la tenían bien guardada. Todo el conjunto habla de mala administración, de poco cuidado, de la sensación esa de que, al fin, ya nos vamos.

De la mera Secretaría de Seguridad Pública del estado desaparecieron 50 armas. Casi nada. Se trata de cinco armas largas y de 45 pistolas calibre 9 mm. Fueron sustraídas ante los ojos invidentes de todos y ante las cámaras que nadie vigila. Resulta vulnerada la joya de la administración de Rodrigo Medina: la mejoría en seguridad pública.

Otra vez se presentan accidentes de camiones de carga pesada en la zona metropolitana. Se suponía que el problema estaba resuelto, que existía al menos una solución en proceso. En Morones Prieto y en Constitución habría vigilancia especial, el transporte de carga circularía por carriles específicos que se pintaron. Pasado el relumbrón, todo esto ha desaparecido. El resultado es que el domingo hubo cuatro trailerazos en la ciudad que lograron desquiciarla, aunque fuera domingo. Uno en Morones Prieto y otro en Constitución.

No son más que ejemplos puntuales del abandono institucional. No encuentran piezas de museo, ni armas, ni tránsitos cuando los poco discretos mastodontes de doble caja circulan por los carriles exprés.

Y falta el caso más extremo de todos: no encuentran a la alcaldesa en fuga. Junto con ella desaparecen los jardineros, los policías, los trabajadores de limpieza, las cuadrillas de bacheo.

Cuidado con el periodo de transición. Parece ser tierra de nadie, tiempo de nadie. En lugar de estar diciendo todo lo malo que ve, el equipo que recibirá el Gobierno en octubre debería estar pidiendo que no bajen la guardia. A transición revuelta, ganancia de burócratas.

luis.petersen@milenio.com