Otra visita adelantada

Nuevamente, el presidente Peña Nieto adelantó su gira por Nuevo León. A mediodía llegará directamente a la inauguración del gasoducto Los Ramones; 24 horas antes de lo anunciado originalmente.

Encontrará, es cierto, un estado que comparte las preocupaciones por la inseguridad, la violencia y la impunidad, pero también un estado que en este momento representa, más que un desafío de operación de crisis, un proyecto de trabajo económico y político electoral.

Ayer hubo una segunda marcha en la que más de mil personas exigieron resultados respecto a los desaparecidos de Nuevo León y del país. Sin duda estas movilizaciones no han sido equiparables a las de otras ciudades, en particular las de la capital, aunque, para los estándares locales, sí que han sido inusuales.

Pero el Presidente se encuentra aquí con una situación diferente a otros lugares. En primer lugar, por el proyecto de inversión en energía. El gasoducto Los Ramones puede detonar un polo de desarrollo industrial importante en Linares y alrededores. Para Nuevo León esto significa voltear a ver un poco más allá de su zona metropolitana, en términos económicos y de distribución. Y significa dar los primeros pasos para llevar adelante una vocación nueva de capital energética. Hay mucho trabajo pendiente en términos de infraestructura y de cuidado del medio ambiente.

Y en segundo lugar, Peña Nieto se encuentra con un estado que reclama tomar ya decisiones político-electorales: nada menos que quién será el candidato o la candidata de su partido a gobernador del estado y también los candidatos a la Cámara de Diputados, al Congreso local y a las principales alcaldías.

Son decisiones en las que, sin lugar a dudas, participa el propio Presidente y la elección se perfila como una de las más competidas de los últimos años.

Para la Presidencia este periodo electoral tiene un significado especial. Nuevo León simboliza el México después de la guerra del narco, el México de las reformas estructurales y el estado que hay que recobrar para su propio partido.

Mucho más que una zona problemática, Nuevo León es para Peña Nieto una tarea económica y política por hacer. Algo que se encuentra mucho más en su cancha.

luis.petersen@milenio.com