Es una vergüenza para la administración de Santiago

Uno se imaginaría que los funcionarios vinculados con los panteones en los municipios son gente limpia. No sé, tal vez porque tienen que ver con el dolor de los deudos, tal vez por la cercanía con la muerte, vaya usted a saber. Pero son puras imaginaciones.

Es escandalosa la participación del director de Panteones de Santiago, Patricio Flores, en al menos un secuestro. El crimen llega hasta los más altos niveles de la administración. Y los esfuerzos que sean, por parte de las autoridades que sean, para ganarse la confianza de los ciudadanos y lograr que denuncien los secuestros, se vienen abajo cuando un funcionario, de cualquier nivel, está involucrado en esos delitos.

Al final de la semana pasada Flores fue detenido por la Agencia antisecuestros de la Procuraduría estatal. Era el encargado nada menos que de cobrar el rescate de un secuestro cuya víctima fue rescatada. No es asunto de que todo puede pasar en un pueblo mágico. Es un tema muy grave de complicidad de los gobiernos con el delito que más ha azotado al país y a la región, con el delito que menos se denuncia por miedo y por desconfianza (los cálculos indican que en el país se denuncia uno de cada 12 secuestros).

Flores tomó por sorpresa a muchos en Santiago. Al parecer incluso a su alcalde, Homar Almaguer, quien declaró que había considerado a su director de Panteones como un hombre íntegro y de trabajo (todo lo contrario de la descripción que Juan Pablo Becerra hizo ayer en MILENIO de los secuestradores y de las autoridades que los solapan: “cobardes y huevones”).

El director de Panteones ya había sido antes, en esta administración, director de Comercio y Alcoholes y el alcalde dice que basaba su tranquilidad en el hecho de que en aquel puesto requirió pasar pruebas de control y confianza. “Sorprendió hasta a su propia familia”, dijo. Lo que no ha dicho es la razón por la que le pidió dejar Alcoholes y pasar a Panteones. Debe haber alguna, más allá de la línea normal de la vida. La perspicacia popular no ha dejado de elucubrar al respecto. Algo había. De limpios y tragones están llenos los panteones.

luis.petersen@milenio.com